19 de diciembre de 2012

Comodín.

Te quiero rellena de crema o chocolate. Te quiero seria, desnuda, y pequeña. Te quiero cantando, llorando, o dormida. Te quiero sentada en la barra de un bar con los tacones y el lápiz de labios deshecho. Te quiero a lágrima viva en el sofá, o mirando lavadoras. Te quiero despeinada. Te quiero bacía y devida. Te quiero de aire y agua, temible y temida. Te quiero convertida en gata. Te quiero de todas las maneras posibles. Te quiero de todas las maneras habidas y por haber. Te quiero con los límites de mi conciencia.

7 de diciembre de 2012

Montañas.

Nos hicimos agua
bajo la ducha de una caravana,
una mañana de invierno.
Te dibujé para no perderte
hasta las 2 de la madrugada
una noche del jueves.
Me aprendí tus contornos,
tus músculos, los lugares de tu espalda.
Salté sobre tus sábanas,
me revolví contigo sobre París.
Hicimos, de nuestras noches,
destinos a los que viajar,
de nuestros corazones,
montañas donde escalar.

3 de diciembre de 2012

P de Pitufa

Hay una amiga en mí

Érase una vez dos amigas muy locas que se conocieron midiéndose la cabeza. Un día, mientras caminaban por las Islas Fitji conocieron a un burrito, que se llamaba Baldomerito, y creo recordad que llevaba botas amarillas. Desde ese día, los tres fueron amigos, y Baldomero fue quien les permitió verse todos los días, hablarse, contarse sus penas, y compartir atún y constipados. Fue quien las hizo estar juntas.
Cuando quisieron darse cuenta, ya iban por la UAM, y dijeron, why not? Quedémonos por aquí. Allí el frío helaba las narices y los cafés con berlinas las hacían entrar en calor. Iban a clase, se reían juntas, se peleaban por el hueco de los pies, y alguna vez que otra, soltaron lágrimas donde nadie pudo verlas. También compartían la nota media, la menstruación, los dolores de familia (digo, de cabeza), y los mocos.
Lo suyo era amistad de verdad. Se hicieron fans de Eros, de Sergio Dalma, de los Pitufos, de Nek, del Sweet Serendipity... Se riéron de la vida, cuando ésta quería darles en las narices. Se alegraron de estar juntas tres años. Se felicitaron las navidades, y una en persona. Conocieron Galicia y medio mundo inexplorado.
Y aquí estamos ahora, con todo esto a la espalda de nuestras dos protagonistas. Ellas se sonríen cuando leen esto, y piensan en todos los buenos momentos que han pasado juntas, y sólo pueden pensar... P de pitufas.
Hasta el fin del mundo

1 de diciembre de 2012

Patatas con helado.

Sonrisas a media noche
como cenicienta,
pero con los zapatos puestos.
Poesías y dinosaurios
felices.
Paseos, paredes y libros.
Besos, abrazos y gracias.
Ñus, risas.
Tartas y duendes.
El gordo, el hada, el muerto y el barbas.
Un dragón y un crucero a Punta Cana.
Mapas de nuestro mundo
con metros dirección a tu piel,
y líneas de colores
para pintar de arcoíris tus caderas.
Verdades. Decisiones.
Y patatas con helado.

28 de noviembre de 2012

Des-cúbreme de poemas.
Opin-t-emos juntos la realidad.
Baciémonos de besos las narices,
y  re-cuerdos volvamos a la locura de querernos.

M.

Borracha de tus besos
y tus caricias,
me haces perder el equilibrio
(el poco que me queda)
y me ayudas a bajar las escaleras
de este abismo insoportable
que me marea de noche
(y de día)
cogiendo mi mano y diciendo:
"tranquila, vamos juntos".

26 de noviembre de 2012

2611

 Desayunos con lluvia y galletas.
Amaneceres rotos de amor.
Tazas de "te quieros" con sal.
Vistos y no vistos, agonías
y placeres.
Bordes (de pan) y dulces (de marca).
Miedos e inseguridades
al saber que no te tengo,
al no saber si te tengo.
Principios de incenrtidumbre
(con Ismael Serrano)
que duelen hasta el epicentro de mi cerebro:
el hipopótamo
(o hipotálamo).
Ballenas de corales,
y cayenas de cinturas.
Burbujas de amor, en tu pecera
que, como todas las burbujas,
suben, e inestables
se rompen....

Songs for you

23 de noviembre de 2012

Ellayo.


Y quizá no sea mejor que las demás, pero yo siempre la encuentro cuando la quiero encontrar.
Seguiré jugando limpio y sin trampa ni cartón.
Porque ella es tanto yo como mi voz.
Por hacerme sentir bien tal como soy. Por hacerme comprender qué es el amor.

Y aquí, otra de las canciones que nunca me dedicarás...

De máscaras venecianas

Venecia se viste de carnaval, y los reyes se pasean por el pueblo observando desde la distancia los dolores de colores escondidos tras los trajes.
Se pasean con sonrisas y miradas, purpurina y valentía.
Esas semanas las mujeres son más mujeres, y los hombres menos hombres. Esas semanas se permiten los cortejos infieles, los rechazos sin dolor. Semanas de recato remendado con un par de hilos.
Venecia de trajes y mentiras. Venecia divertida. Sin preocupaciones, que no existen; con sonrisas que sobran; y dudas que pasan inadvertidas.
Venecia y venecianos se visten de facilidades.
Desde entonces las máscaras son el elemento más importante del carnaval (de este carnaval)

18 de noviembre de 2012

Habrá merecido la pena

Y es que se me encoje el alma
y se me eriza el cuerpo
con sólo pensarle a menos
centímetros de mí de los que ahora
nos separan.
Con sólo saberle bailando conmigo,
en mi cama.
Creando un mundo
paralelo donde nadie nos sepa,
nos mire o nos diga.

Un mundo paralelo
suyo y mío.
Pasa sabernos vacíos,
llenos del otro.

14 de noviembre de 2012

Lugares.

 - Donde querrías estar
+ Tecnicidades. Y tú, ¿dónde quieres estar?
- ¿Yo? Yo quiero perderme en tu boca en un lugar concreto. Hace tiempo que conozco ese lugar, pero nunca me decido a besarte
+ Pues lánzate a buscarmelo

Y la besé. Y me besó. Y nos besamos

Librerías y rocódromos.

Prefiero quedarme contigo, aunque estemos separados por una pared. Abriremos un agujerito por el que mirar, una ventanita por la que acercarnos al otro. Viviremos sumergidos en un mundo del que saldremos sólo cuando suene la campana.
Y estaremos el resto del tiempo rodeados de olor a libros viejos, de sueños, de páginas y texturas, de historias. De sudor, esfuerzo, de gente desafiando la gravedad, avanzando hacia el cielo, destruyendo sus propios límites.
Nosotros desafiaremos nuestros propios límites y avanzaremos hacia el cielo, calculando el tiempo que nos queda hasta que suene la campana. Apretando el tiempo, rozando el límite donde acaba nuestro mundo. Nos rodearemos de las historias de otros (haciéndolas nuestras). Llenándonos de polvo, y magnesio, y sudor. Haciéndonos el amor en puntos ciegos.

9 de noviembre de 2012

Será.

Será la ausencia
de ti
lo que me hace quererte
así.
Será la ausencia de ti.
Será el miedo
el que maneja los hilos
de esta inmensa voz.
Serán las ganas
de saberte cerca
las que me dejan
besarte a versos.
¿Será la ausencia de tí
será el miedo,
serán las ganas?
Será...
Será la posibilidad
de tenerte
si te escribo
la que esta noche
se venga conmigo.

3 de noviembre de 2012

Quiero todo contigo.
Quiero que llegue aquella primavera que nos prometimos.
Palabras rotas. Lágrimas rotas. Rabia rota.
Días rotos

2 de noviembre de 2012

Agridulce.

Escúchame bien porque sólo lo digo una vez.
Me quema el alma, las lágrimas escuecen, y hoy los ojos arden.
La distancia ahoga. ME ahoga(s)
Nos miro cada día. Y cada día diferente nos encuentro. A veces ni nos encuentro. Sólo lejos nos intuyo. Tengo las manos llenas. Llenas de amor y rabia, lágrimas y miedo.
Rabia de no tenerte cerca, de olvidarte. Rabia de miedo. Miedo de rabia. Quiero que seas tú y no otro. Quiero odiarte y quiero olvidarte. Quiero decirte todo lo que siento. Quiero destilarme para ti, que no huyas. Quisiera que no hubieses aparecido en mi vida. No quiero hacerte daño. No quiero enamorarme de otro. Quiero hacerlo de ti. Quiero hacerlo contigo. Quiero besarte y saberte, con las mismas letras, sin ningún artificio más que nosotros como variables suficientes e indispensables de este circo.
Quiero volar a tu lado, que vueles conmigo. Llorarte mil versos una vez al día como poco. Y tengo miedo de no poder hacer todo eso. Tengo miedo de enamorarme de otro. De que te enamores de mí. De enamorarme de tí. De que te enamores de otra.Y ahora, ahora que tú avanzas yo retrocedo. Retrocedo con miedo.
Retrocedo para desaparecer. Desaparecer para siempre y para todos. Pero no puedo hacerte daño. No quiero hacerte daño. Eres mi sonrisa, mi mañana y mi bálsamo.
¿Por qué has aparecido? Has desequilibrado todo mi mundo. Y te has marchado, pero como quien se marcha de mentira (para volver). Pero nunca sé cuándo volverás. E intermitente me haces daño.
Frágil de daño me desvanezco para morir en tí, en tu regazo. Sólo tienes que cogerme, al vuelo. Y cuando lo haces, y apareces para decirme "cacahuete" me sumerjo en el infierno. En el más dulce y temible infierno. Apareces como si nunca te hubieses ido (porque es cierto, nunca te has ido). Y todo es rosa y amarillo. El dolor, el miedo y la rabia no existen. Sólo me dejas el amor. Me dejas un amor sempriterno, con sueños tan etéreos que se deshacen reales. Eres mi realidad. Y sonrío cuando estás, cuando me abrazas, cuando me tienes y me besas y me sabes tuya.
Agridulzura, eso es lo que somos. Pero no sé hasta dónde me gusta esa agridulzura.

30 de octubre de 2012

Teatro de circunstancias

Teatro de circunstancias. El espacio donde crear, donde ensayar la vida. Eres el lugar exacto donde los límites se emborronan con los sueños, el justo espacio que me permite buscarme y encontrarme sin fruncir el ceño. Eres tú el que conseguiste abrir un espacio donde las circunstancias se pueden ensayar, como si estuviesen a nuestra disposición, en nuestra mano. Eres tú mi tearo de circunstancias.

23 de octubre de 2012

Yours, Sam. Yours, Suzy


Dear Suzy, it's my plan
Dear Sam, my answer is 'yes'
Dear suzy, when?
Dear Sam, where?
  

Soñemos juntos... ligeros o al tercer nivel. Pero juntos.

Saray Pavon.

 
Aun no te quiero, no. Pero tienes algo. Algo que me cautiva, que me hace pensar en ti constantemente. Y todavia no he descubierto que es. Supongo que con los días vendran las respuestas.
No es que te vea a menudo, no es que hablemos de millones de cosas.
Todavia queda mucho pendiente, demasiado.
Pero... estas en mi mente y, no sé, te veo abriendo las puertas de mi cabeza, desordenandome los papeles... y de vez en cuando me entra un poquillo de miedo, de que hayas entrado así, de sopetón, sin ni si quiera avisar, como si te preteneciese ya mi cabeza, como si supieses que iba a ser para ti.
Quizá esa confianza que... que tus ojos me desvelan cuando me miras, es la que... la que me tiene así, la que me... me hace pensar en ti y sonreir de vez en cuando sin ni siquiera un motivo. Porque no das motivos, no das razones, no exlicas nada, simplemente me miras de esa manera y te metes en mi cabeza.
Luego... me quedo pensando, me quedo en silencio.
Te vas y te veo la espalda, como te alejas, lentamente, como si no te quisieses ir. Aunque no mires para atrás, o aunque cuando mires sea para decir un segundo adiós, un hasta pronto. Y no sé, te veo... te veo cuando vuelves y todavía no me recorre el típico esaclofrío en la panza. Aunque a veces sí, pero es sólo con tu mirada, sólo cuando me clavas los ojos directamente.
Y entonces todo desaparece y no se donde esconderme, me siento vulnerable, como si pudieses leer mis ojos, porque ya estas en mi cabeza, claro. Entonces lo veo así tan claro, tan... tan real, que quizá me pongo roja o mire para otro lado, pero mis ojos se han quedado en ti, siguen mirándote, aunque no te miren. Y luego... y luego viene... todavía no sé que viene. Todavía no viene nada, no viene nada más allá de unas palabras, de esos cruces de miradas, no viene nada. Pero es como... como si... si estuviesemos abiertos a esa posibilidad.
Y a veces ya me deja de dar miedo y se me ponen los ojos brillantes...
Y entonces es cuando sonrio y digo, quizá sea el momento, por qué no...
 

13 de octubre de 2012

Casi.



Cuando estás tan cerca del tiempo, del sabor (,) de los besos. Cuando estás tan cerca del color de tu mirada, del olor (,) de tus manos. Cuando te han dicho que puede ser y al final no es, sólo te queda intentarlo de nuevo. Así que, en la oscuridad de mi habitación, tumbada en la cama, diseño un plan de ataque para conquistar tu mundo.
Numerosos ejércitos provistos de las armas más destructivas se adentrarán en las cuevas más oscuras del monte de tu cuerpo. Estudiarán los recodos y caminos. Se enfrentarán a todos los monstruos que aparezcan.
Escalarán montañas, saltarán ríos. Día tras días, noche tras noche. Lucharán.
Trazaré un mapa señalando el tesoro con una X. Armaré de valor y prudencia a mis soldados. Con sus verbos y mis caricias, desde tu frente hasta los dedos de los pies. Con mi impaciencia y mis silencios desde tu hombro izquierdo a tu corazón. Con mis virtudes y mis defectos, desde tu corazón a tu hombro derecho. Tu cuerpo desnudo y vestido, con miedos y cepos. Con bombas y abrazos. Con todo lo que tengo y mis mejores cartas para hacerte trampas. Con todo lo que me ocultas, y con todo lo que me dejas ver. Con icebergs y paciencia. Con todo y con nada, con mis sueños y tus nubes de humo.
Construiré mi fuerte con sacos, allá donde araste un hueco para mi cabeza, sacaré las rosas y los versos, y a disparar.
Y si son derrotados, con honor se levantarán y sanarán sus heridas para luchar de nuevo.
Eres mi destino a conquistar.

Siempre creíste que tenía un plan malvado contra ti. Ahora que ya lo sabes, ya puedes huir…
Tal vez quieras quedarte (y todo)


Yo.

Yo no vivo, yo ardo,
yo no lloro, yo lluevo,
yo no escribo, yo destilo.
Y así todo el tiempo.

.Posibilidades.

No sabemos si es verdad
que yo voy y tú llegas.
Lo demostrarán andenes,
relojes, desconocidos
que ignorarán el intento
de dar a esa estación
la oportunidad que le negamos
el día en que todo
era demasiado nuevo
para inventar la posiblidad.

(Patricia García-Rojo)

7 de octubre de 2012

Quiero...

Quiero saber qué pasa por tu mente,
saber si te mueres por estar conmigo tanto como yo contigo.
Quiero que me lata el corazón a mil por hora
sólo por pensar en abrazarte.
Quiero leerte una y mil veces,
saber qué ponerte,
contestarte.
Que un mensaje tuyo no me deje paralizada.
Quiero que me paralicen tus besos,
que lo peor del día sea que sólo me sonreiste una vez.
Quiero que tu ruido me invada.
No quiero amaneceres pendientes contigo.
Quiero temblar de miedo y que me calles con un beso.
Quiero perderme en una taza entre tus brazos.
Quiero hablar del miedo y combatirlo contigo.
Quiero cambiar de color, quiero tu olor como perfume.
Quiero... sonreir... te

6 de octubre de 2012

Me gustas cálido y distante.
Me gustas dulce y raro.
Me gustas sencillo y temeroso.
Me gustas blandito y cariñoso.
Me gustas complicado.
Me gustas laberíntico.
Me gustas tirano y desconfiado.
Me gustas de fuego y miedo.

30 de septiembre de 2012

Salir y tirarte en la hierba,
y que te dé el sol y dejar de pensar.
O leer a Yeats.
Estar durante horas bajo la lluvia,
bajo el agua.
Dejar de exisitir, ingrávida
hasta que aguante mi respiración
de soprano adormecida.
Salir y que no puedan distinguir mis
lágrimas de las gotas.
Pasear toda la noche bajo la lluvia
y que se lleve todo,
que arrase con todo lo demás.
Y al llegar a casa
que esté él,
sentado en algún sofá imaginario
esperándome con una manta
y sus brazos,
y chocolate
y una peli a la que ninguno prestaremos atención.
Para perdernos en los besos
(como si éstos fuesen sustitutivos
del miedo
que me enfría los pies)
"Soñar te deja los pies fríos"
(y el alma helada)

Hagámos el amor.


Y ves sus caras y dices... me gustaría ser la guitarra de algún músico y que me hagan el amor de esa manera.
Que me lleven al punto donde el placer sea tal que no quede sino un fin derrotador...
Una catarsis entre tú y yo.

29 de septiembre de 2012

Modo Fantasma: ON

Hoy llueve, pero no en mi alma. Fuera me camuflo con las gotas, me hago agua. Me transformo, sencilla, valiente y huidiza. Y resbalo por su mente y te calo, te mojo, entro en tí (o tú en mí).
El acto sexual más cálido y valiente: hoy, tú. Hoy, yo. Hoy, tú y yo.
Aunque tú no estés aquí, ni si quiera allí.
Pero hoy sé que el agua nos une. Lo siento dentro, bien dentro. Tú también lo sabes.
Y por eso, por la confianza que me da hacer el amor contigo a través del agua, activo el modo fantasma.

24 de septiembre de 2012

23.13

- ¿Y qué piensas tú al respecto?
-¿Yo?...
Yo soy agua y me estoy secando
(sólo a ratos)

23 de septiembre de 2012

Tán

"Tú y yo tenemos
el corazón de agua,
y el agua sale de arriba
de las nubes de nuestra
mente.

Somos tormenta.
Somos río.
Fluimos con suavidad
cuando nos rozan
el corazón.
Pero siempre estamos
en movimiento.
Nos llueven,
nos alteran,
nos tormentan,
nos sufren
(y nos surfrimos).
Y caemos en cataratas
de agua por alguna
rendija
a un lugar donde hay
más agua.
Etamos eternamente
condenadas al agua
...
A no ser que nos sequemos
...
O nos evaporen"
Y si un corazón de agua se estruja
el agua sale por donde encuentra rendija.




















y yo tengo el corazón de agua

Lluvia de Otoño.

Llueve por mi ventana.
Y Madrid que esta mañana vestía de sol y rojos tejados
desaparece ahora bajo la niebla
para dejar mi alma recogida
en el espacio entre mi ventana y el fin del alféizar.
-que es el fin del mundo para mi hada
y un hueco del tamaño del planeta
(el más pequeño del universo, claro)-

...
Y en línea recta desde mi nariz,
(pegada al cristal),
atravesando el barrote de esta carcel de mentira,
se ilumina lo que mi ojo izquierdo ve
para pintar de amarillo esperanza el futuro más lejano,
de sombras inciertas los edificios de mi ojo derecho,
y de luz y reflejo las casas vecinas.

...
Pero el futuro,
esta tarde de domingo,
me come la ventana, los ojos y el alma.
Viene preparado para pelear,
con ejércitos de lluvia
que me cubren las espaldas
alumbrando el camino que me queda por andar.

...
Y así, ahora,
con la lluvia sobre mi tejado
y la luz amarilla
se van descubriendo el presente y el futuro
con claros y nubes
y un incierto horizonte
que se define con la luz de los que aman
y las gotas de mi ventana.

Estaciones

Hubo un tiempo en que existía algo así como primavera y otoño. Ahora la gente sólo pasea por invierno y verano. El problema es que el invierno está empezando a ser más largo que el verano.
Y no duermo si te sueño vestido de otro color que no soy yo
Agonía vino a ser de hielo,
con vestidos blancos
y el alma negra.

21 de septiembre de 2012

20

Estoy de lluvia y de cartón.
Voltaje de tazas inconfesables
en un buenos días por la mañana.

15 de septiembre de 2012

Mi Príncipe Azul


- ¿Qué es eso, tata?
+ Una corona de princesa
- ¡Hala! ¿¡Has sido princesa algún día!?
+ Sí, fui y seré princesa
- ¿¡Y había un príncipe!?
+ Lo habrá, cariño, lo habrá
- ¡¿Y bailabas con él?!
+ Bailaré con él, sí
- Pues tata, tienes que ponerte la corona,
ser princesa
y bailar conmigo,
porque yo soy el príncipe...

 


 
Feliz cumpleaños, mi príncipe.

9 de septiembre de 2012

Sara.

De mayor voy a ser princesa y tendré una cornoa amarilla con un corazón rojo en medio, y un vestido rosa.
Una corona de esas incómodas que te obligan a tener la cabeza bien alta, a no avergonzarte de tus lágrimas, y sobre todo a mirar hacia delante. Lo que significa mirar a los otros.
Y un vestido rosa, incómodo que no me deje trepar a los árboles, pero que haga fru fru. Uno que si me caigo de culo no me vea los pies ni lo que hay más adelante, pero que me deje ver el cielo. Justo donde están las estrellas.


No sé qué clase de princesa seré, ni de quién seré princesa. Pero de mayor voy a ser princesa.




...Glamorous nymph with an arrow and bow...

7 de septiembre de 2012

79



Uno de buenos días y uno de buenas noches.
El de antes del desayuno, el de antes de la comida y el de antes de la cena. El de antes de media mañana y el de antes de la merienda. Uno entre medias de cada comida, para aguantar. El de después del desayuno, el de después de la comida y el de después de la cena. El de después de media mañana y el de después de la merienda.
Uno al salir de la ducha, y otro al entrar por la puerta.
Uno de te quiero. Uno de te odio. Uno de me angustias, y uno de te necesito.
El de después de hacer el amor y el de qué bien huele la comida. Otro si la que hueles bien eres tú. Uno por si no te veo cuando vuelvas, y uno para que pases un buen día.
Luego viene uno porque me duelen los pies, y luego otro porque estoy cansado. También uno porque hace sol, y otro porque ya anochece. Uno por estar sentado y otro por estar de pie. También por ir andando. El necesario para hacer la compra, y el de tender la ropa. Uno mientras te espero. Otro cuando ya estás conmigo.
Y dos o tres de regalo.


Hablo de tus cigarros.
(o de los besos)

6 de septiembre de 2012

18.09

Quiero bailarte un rock n' roll en la almohada
para hacerte de tangos la boca
con la última nota de la guitarra.

Mr. H.

Tanta lentitud me da vértigo.

4 de septiembre de 2012

Forget-me-nots.

Si no dejas de mirarme
Sinatra seguirá cantando
en mis oídos como un bucle
"you make me feel so young"
y tendré que sacarte a bailar.
Te lo aviso, porque luego
no quiero que te engañes
con aquello de las casualidades.
No somos coincidencia, tú y yo,
somos simples efectos
de lo inevitable.
(Patricia García-Rojo)




There are songs to be sung, 
bells to be rung,
and a wondderful fling to be flung

213.


Me he quedado pensando
que de pronto una despedida
puede ser un comienzo
(Rosana Acquarino)

3 de septiembre de 2012

Lunes.

+ ¿No odias esos relojes?
- No, ¿por qué debería hacerlo?
+ Porque el segundero va todo seguido, no hace tac tac
- ...
+ Míralo, nos está robando la vida de las manos...
- Pues habrá que aprovecharla.

Somos fugaces, resbaladizos en este tiempo que se nos escapa de las manos
y sólo hay una cosa que podamos hacer en ese vertiginoso paso del tiempo:
amar -nos-

2 de septiembre de 2012

Queda pendiente

Tenemos besos pendientes en la puerta
y en cada esquina de tu cuerpo,
digo, de tu ciudad.
Tengo pendiente cantarte
y besarte un ojo por la mañana.
Olerte recién duchado
y amarte bajo mis sábanas.
Enseñarte mi rincón favorito
y que compartamos el shushi.
Un ronroneo en el cesped
y hacer la croqueta río abajo.
Hacerte un regalo,
besarte el alma, robarte el cuello,
atrapar tus vicios y compartir lacasitos.
Tengo pendiente aprenderme tus manías
y no soportarte tres días más.
Tenemos pendiente bailar agarrados,
emborracharnos,
que me desnudes en la cocina
y hacernos un café.
Pendientes quedan las caricias en la espalda
y suspendidas en el aire
mis manos cogiendo las tuyas.
Queda pendiente
construir un nosotros.
Así que vuelvo,
con todo eso pendiente
y tu olor,
tus besos a medio cocer,
tus caricias aún húmedas
y el poema que me debes.


Hazme de estrellas fugaces
la cama.

1 de septiembre de 2012

Tú.

Septiembre se escribe con mayúscula y se pronuncia con tu nombre.
Tienes la voz grave, bebes nestea, y fumas mucho. No te gustan las cosquillas (esas suaves que a mí me encantan), pero sí el café. De alcohol: gintonic. Tienes miedo a los payasos, y no aguantas las chicharras. Comes rápido y andas rápido, pero (me) quieres despacio.
Tienes las manos pequeñas, y si no llevas gafas no me sostienes la mirada, ni me miras a los ojos cuando hablas. Duermes mucho y te gusta la combinación del verde y el azul. También te gustan los gorriones y sus saltos.
A veces ignoras lo que digo y me cortas las palabras sin quererlo. Pero como yo hago lo mismo, acabamos hablando de los higos de pascua en menos de tres minutos.
Te preocupas por mí, y de vez en cuando me vacilas (y te odio tanto cuando lo haces, que me entran ganas de besarte, lenta y dulcemente).
Sólo por las noches me robas la comisura de los labios (aunque hoy has hecho una excepción).
Cuando piensas en silencio, abstrayéndote de la realidad, haces una extraña mueca que me encanta. También de vez en cuando me regalas un detalle.
Me asombro y sonrío cuando descubro lo mucho que tenemos en común, pero me fascina descubrir todo lo que no. Me hace gracia cuando me quitas las palabras de la cabeza... "soy la voz de tus pensamientos"... y el corazón de mis palabras.
Te pones nervioso si te rozo las manos... pero te encanta. Te gusta la comida china, el queso, y todo lo que no debería gustarte, no te disgusta. Sonríes cuando bajo por las escaleras, y me propinas un "guapa" de buenos días. Y aunque pareces de hielo, te derrites lentamente si te regalo un beso de vez en cuando, agarrándome por la cinura.

Y me llamas pequeña.
Me devuelves al mundo cuando me alejo de él, sólo preguntándome: ¿qué piensas pequeña?

29 de agosto de 2012

Número seis.

me besa me desnuda hace de mí lo que quiere
estoy borracha todo me da vueltas tengo que ir
al baño dos veces para no vomitarle encima

se marcha temprano a toda prisa no hay despedida
nota justificativa o teléfono de contacto sólo dudas
todos los hombres son príncipes a las cinco de la mañana

todas las putas son tú cuando despiertas y no hay nadie

27 de agosto de 2012

Miedos.

Y ya se asoma el miedo. Llama a la puerta y da la vuelta hasta aparecer por mi ventana. Esta tarde viene en forma de tormenta. Entra por la rendija que dejé abierta anoche para que diese un poco de aire a mis plantas. - No tengo plantas -. Entra silencioso (pero solo hoy).




Y ya no sé si es que no vas a venir o es que aún no has aparecido.

Inoportuna

Inoportuna.
como cuando saludas a alguien equivocadamente
y descubres con rubor tu excesiva familiaridad con el sujeto
que no conoces de absolutamente nada
mientras cubres natural tu inapropiada incursión
en la intimidad de otro,
así aparecí en tu mundo, subiendo los pies a la mesa
y preguntando cuándo se servía la cena.


Orquídeas.

Ella me ama con sus gestos,
sus caricias, sus poemas.
Ella me ama con sus letras y su lápiz,
con su voz y sus retales.
Ella, que me ama con ternura y torpeza;
ella, que me ama con paciencia y cristales.
Con tiempo.
Ella que me ama con sus sueños y su lectura,
Ella que me ama siempre,
sólo a veces.
Y yo...
y yo no puedo más que amarla.
Amarla a todas horas.
Cuando me ama
y cuando no.

¿Qué sería de mí si no amase de ella lo que ella ama de mí?

Otro cielo

la stranezza di un cielo che non e il tuo
CESARE PAVESE
 
No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al col para que se seque
siempre te faltaría un pájaro en silencio
 
no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras por fin cómo es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón
 
no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y de pronósticos
y comprobaras que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo
 
eso porque se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegues al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino
 
(Mario Benedetti) 

25 de agosto de 2012

Atemporales


Llévame donde el mundo sea tan pequeño que los problemas exploten porque no aguantan la presión del aire. Llévame a ese lugar donde sólo quedamos tú, yo y nuestros besos. Llévame donde los miedos se conviertan en besos y así, besarste todo el tiempo. Un tiempo que no se detiene ni se estira porque no existe. Llévame al lugar donde nos inteventemos atemporales.

Apunto.





Te creo y te recreo en mi cabeza, dormido, entre mis sábanas, creando espacios conmigo. Espacios de los pequeños de los que caben en el milímetro del momento exacto en que tus labios y los míos no se rozan (justo antes de besarnos).

23 de agosto de 2012

Antes del atardecer

Ensueño o engaño
Pestaña de limusina
Pequeña con tu cara bonita
Vierte una lágrima en mi copa
Veo con tus grandes ojos
Lo que significa para mi
Dulces tartas y batidos
Soy ángel de ilusión
Desfile de fantasía
Quiero que sepas lo que pienso
Que no tengas que adivinarlo
No sabes de dónde vengo
Ni sabemos a dónde vamos
Lanzados a la vida como ramas en un río
Fluyendo río abajo
Atrapados en la corriente
Yo te llevo a ti, tu me llevas a mi
Así es como podría ser
¿No me conoces?
Aun no sabes quien soy

Jueves

No tienes que regalarme el oro,
no quiero que me subas hasta el cielo,
ni que robes una estrella para mí.
No quiero regalos vacíos,
ni falsas promesas.
No me des tus labios si están congelados.
Deja las flores en la puerta
-me dan alergia-
y ahora entra.
Entra así, sin mentias. Sencillo. Sincero.
Quiero que me regales un poema,
quiero que cada una de las
paredes de mi cuarto
sean un lienzo y poder
dibujar tu desnudez en ellas.
Quiero ser tu puerto.
Quiero tus detalles
sin presunciones.
Para poder besarte sin lujos,
con tiempo. Pobres como somos,
ricos como nos creamos
cuando estamos juntos.

y ando como una tonta escribiéndote susurros que nunca te diré pero que siempre sabrás
y compraré mil cuadernos para tí. Y les escribiré todo aquello que nunca me atreveré a decirte. Para que si algún día te falto sepas todo lo que callé. Y te enamores de mí.

21 de agosto de 2012

Sorprendida.




te hice un camino de verbos
-como migas de pan diminutas
en cuentos tradicionales con brujas-
para que me encontrases en plena noche
o a medio día -cualquier hora me iba bien-
y pudieses sorprenderte con mi risa,
con mi manera idiota de mirarte
como si acabases de existir por mi culpa,
o simplemente pudieses acampar en mí
todas tus faltas, derrotas y esperanzas. 

junté las mejores letras que tenía,
escribí sin torcerme, con la boca, cada sílaba,
lo hice siempre así,
convencida de que nunca ibas a llegar.

y estás aquí
y me siento hablando en chino
y torpe y tuya.

[Patricia García-Rojo]

65

Te quiero tanto que me gustaría...








¿Quieres mirar la lavadora conmigo?

5 de agosto de 2012

Moonrise Kingdom.

 
Llévame donde llueva.

27 de julio de 2012

Ideas.

Comienzas a desvanecerte. Te apagas. Sin saber cómo, ni cuándo, ni por qué, dejas de bailar. Te levantas una mañana y ya no cantas al día que despierta contigo. Vas a trabajar subido al tren del sinsentido. Miras tu ipad o tu iloquesea. Te encierras. No te paras a mirar el maravilloso mundo que te espera más arriba: justo por encima de tu ombligo, a la altura de los ojos. A la altura de los otros.
Pasan los días. Desapareces poco a poco. Ya no crees, ni si quiera oteas. Sólo pasas. Pasas por la vida sin darte cuenta de que existe. Pasas por la vida sin mirar a esa chica de 21 años que se sienta delante de tí y mueve la boca cantando una canción que resuena en sus oídos. No te fijas en ese chico que parece que va a desgañitarse al dormir de esa manera. ¿Y qué me dices de la dulce abuelita que se sienta dos filas más a tu derecha? ¿Qué me dices de su bolso, de su ropa de colores tan mal combinada y su maquillaje excesivo? ¿Qué me dices del orgullo con que lo lleva?, ¿de lo guapa que piensa, cree y sabe que está?
Dime, ¿dónde te has dejado los ojos?
Despiertas al primer toque de diana de un despertador estridente y ruidoso. Te lavas, te vistes y te sirves tu café. Coges el maletín y tu reloj... pero ¿y tu corazón? En serio, ¿dónde lo has dejado?
No sé si lo perdiste o ni si quiera llegaste a sacarlo a la calle. Si lo perdiste, búscalo. Si no lo sacaste, adelante. Atrévete. Rescátalo, quítale las telarañas, póntelo y sácalo a la calle. Sal con él.
Sé que te estarás preguntando qué pasa si lo pierdes. Pero no tengas miedo. No huyas, no evites sentir.
Una vez, mi cardiólogo me dijo "existen ciertas cuerdas que atan el corazón a los pulmones, los riñones, el cerebro, el estómago, y el hígado. Justo a todos los sitios necesarios para vivir. Si esas cuerdas se rompen, mueres. Así de fácil, y así de duro. Mueres. No te queda nada con lo que vivir. Así que no tengas miedo. En los momentos más difíciles, cuando pensamos que todo se ha acabado, que nunca saldremos adelante, debes fijarte bien, y comprobar si esas cuerdas siguen ahí. Suelen seguir, se rompen sólo al final. Por eso debes estar tranquila, todo lo demás son rasguños. Y esos hilos, la convicción en tus ideas, lo claras que las tengas"

4 de julio de 2012

Mr. H.


Déjame que esta noche te hable del amor.
¿Crees en los amores a primera vista?, ¿en los flechazos? El amor es algo más que eso. El amor debe ser algo más que eso. Debe ser algo más que una simple pasión. El amor es algo más que una conexión a primera vista, algo más que una atracción mutua.
El amor debe ser eso que te hace estar al lado de una persona día tras día. Y si no, mira a esos abuelitos que aún siguen juntos (después de tantos años). El amor es algo que se construye cada día, paso a paso: con cada sonrisa, con cada caricia, con cada detalle. No surge de pronto, no. El amor se hace de los pequeños detalles (como las grandes cosas… como las grandes personas).
El amor es algo fácil, no es algo que suponga un esfuerzo. Si supone un esfuerzo, créeme, no es amor (ninguna relación que suponga esfuerzo es de verdad)
El amor es el centro de ese triángulo donde los psicólogos colocan: intimidad, pasión y compromiso. Es lo que cantaba Edith Piaf en “La vie en rose”, es... ¡L’amour!
El amor son sus sonrisas, sus caricias, y su forma de mirar. El amor es la primera conversación que tuvisteis, la primera vez que os besasteis, la primera vez que bailasteis. El amor su cara recién levantado, su manera de dormir. El amor es cuando se cabrea, cuando grita, cuando te besa. El amor es cuando te abraza. El amor es ese detalle. El amor es su canción, su película o su autor favorito. El amor es cuando descubres cuántas cosas tenéis en común. El amor es cuando descubres en cuántas cosas diferís. El amor es esa croqueta quemada, esa galleta reblandecida en la leche por un beso largo de buenos días. El amor es esa peli tirados en el sofá. El amor es esas copas con tus amigos. Con los suyos, también. El amor es esa hora y media delante del espejo para vuestra primera cita. También es esa sonrisa mientras limpias el baño y la cocina. El amor es vuestra primera pelea. El amor son sus gestos y sus manías. Sus manos, sus pies, sus ojos, su espalda. El amor es su nariz.
El amor no es eso de los cuentos de hadas, ni lo que cuentan los libros, ni lo que dicen las canciones. El amor es todo lo que sucede mientras escuchas el cuento de hadas, lees el libro o cantas la canción. El amor es esa sonrisa que se coloca en tu boca mientras haces eso.
El amor es todo eso que puedes decirle, pero sobre todo es eso que no puedes decirle.
El amor es lo que cree alcanzar el adolescente. Pero el amor es una utopía: nunca se alcanza, pero siempre se persigue (o debiera perseguirse).
El amor es lo que esta noche escribo.
El amor es esto.

3 de julio de 2012

Mr. H.

¿Querido o estimado Mr. H?
Empieza a ser querido, y empieza a asustarme. Pero ya se sabe que entre el susto y el gusto sólo hay una consonante de diferencia.
Sólo quería comunicarle que, aunque nunca se me han dado bien las mates... empiezan a salirme las cuentas (contigo)

Fdo: Mss. S

25 de junio de 2012

Sml, E.

¿Y si tuvieras que decir tus últimas palabras, cuáles serían? ¿Y si tuviera que decir mis ultimas palabras, cuáles serían?
Seguramente todo lo que dijese se quedaría incompleto. Insuficiente. Necesario, pero no suficiente.
Tres años (casi cuatro). Siempre juntas. Y prometimos permanecer unidas, pasase lo que pasase. Es paciente, cariñosa y sencilla. Sobre todo, sencilla. Cálida. Dulce.
Indescriptible.
No sé cómo empezamos a ser amigas, pero estoy tranquila, porque lo seguimos siendo.
Propositos para el año nuevo: estar más unidas. Y lo conseguimos. Juntas. Lo conseguimos juntas. Estando ahí la una para la otra, la otra para la una. Caminando juntas, comiendo palomitas. Diciéndonos te quiero (pero nunca a la cara). Sonriendo juntas. Llorando juntas. Agobiándonos juntas.
Indescriptible.
Tenemos algo especial, algo distinto. Algo nuestro. Amistad. Me pidió hace tiempo su relato, y aquí lo tiene. Ahora sólo espero que sonría. Y que luego me abrace cuando me vea.
¡Ah, por cierto! Todavía no te he dicho algo con lo que debería haber empezado: Te quiero. Te quiero por todo. Te quiero porque eres especial. Te quiero porque me quieres. Te quiero porque eres tú. Pero, la cosa es que te quiero...
Porque siempre seremos dos gotas de agua que siempre caminan juntas.
Porque siempre serás insustituible.

5 de junio de 2012

.Mentiras.

Me roza la mano,
el hombro, el brazo.
Y ahora sin pensarlo los labios.
Me coge, me suelta,
me trae y me lleva.
Me mira. Sonríe.
Y vuelvo a sentirlo.
Caricias. Cuidados.
Olores. Sabores.
Mentiras. 


[Diciembre, 2010]

.Palabras.

Deja que tus manos escriban. No mires. No rompas la magia.
Cura las heridas que hizo el pasado.
Escribe el poema de tu olor entre mis poros.
Mancha cada esquina de mi corazón con tus besos.
Oye mis latidos. Mis súplicas. Mis miedos.
Acaricia cada lágrima.
Rescátame de la historia que inventamos juntos.
Miente hasta que duelan las primeras veces.
Míralo hasta que se desvanezca.
Sonríe las despedidas.
Sé lo que eres.
Palabras. 


[Diciembre, 2012]

.Caprichos del azar.

Caprichosa, la suerte. Tímida y escurridiza. Sutil. Atrevida. Con cuerpo de mujer.
Sencilla.
Cálida. Fuerte. Frágil. Mimosa.
Agónica.
Temerosa.
Concurrida. Socorrida.
Y por los caprichos del azar te cruzas en mi camino. Te veo. Te miro. Te observo. Analizo cada uno de los recovecos de tu cuerpo, de tu piel, de tu abrigo. Serena.
Caminas. Te mueves. Me muevo. Te acercas. Te vas. Esperas. Y sigues.
Sigues como otro día más, Mazarine, como cualquier otro. Nuestros caminos se han encontrado, y tú... ¿y tú? Tú no haces nada, sigues, pasas de largo. De largo, como otro día cualquiera.
Otro día cualquiera: el abrigo rojo, la bufanda blanca, la nariz fría y la mirada perdida. ..Calidez en los movimientos. Aburrimiento en las pisadas. Sencillez en las sonrisas. Sigues siendo tú, como otro día cualquiera.
Y lo digo con asombro, y no salgo de él. No doy crédito. Ni débito. No doy ni visa. Ni si quiera en efectivo.

[Diciembre, 2010] 

.Pasen y vean.

Que la musa está apagada o fuera de cobertura. Que el tiempo no pasa. Que la vida nos miente. Que las horas corren fatigadas por llegar a la meta. Que el estrés me come el sueño. Que los sueños no se rompen. Que se guardan en un tarro de cristal. Que viven en burbujas. Que los dedos escriben sin saber qué dicen.
Que la musa se conecta. Que se levanta el telón. Que la música fluye pero no la oímos. Que el tiempo no corre, vuela. Gota, gota... pasen y vean.


[Enero, 211]

.Brócoli.

Góndola
del mar adriático.
Vuelan golondrinas
púrpuras e ígneas
de plumas esdrújulas
en un halo lúgrube, naúfragas sin brújula...
de lugares caóticos donde los ósculos duelen
pájaros que sobrevuelan el índigo océano
éxtasis de cárceles, carátulas sin ídolos.


[Enero, 2011]

.Escribir.

Existen mil formas de escribir:
escribir para sentir,
agarrarte al corazón,
latirte un sinvivir...
¡atento a la razón!
Poesía. Prosa. Hermanas siamesas de los renglones torcidos. Soldados en batallas que ya se han perdido.
Cientos. Miles.
Palabras que se agolpan, latidos que no laten, notas que se oyen, lágrimas que lloran.
Mentiras que se mienten,
verdades que se ocultan,
saberes que nos hacen
de la vida una locura.


[Febrero, 2011]

.¿Me pasas mi sujetador?

La lluvia ha empezado. Las gotas se oyen. El mar se revuelve y nosotros sólo nos amamos. Quedan segundos, quizá minutos… pero nos ahogaremos. Por eso, ámame ahora. Ahora, aquí y en silencio. Sin que nadie nos vea, sin que nadie nos mire. Y ustedes, que expectantes no pierden de vista la pantalla de su televisor, dejen de compadecerse de nosotros. Simplemente dejen de comer.
El tic-tac del reloj ha parado, ya no hay cuenta atrás. El tiempo no existe, se desvanece. El frío repiquetea entre tus huesos que se chocan con los míos. Ya no se oye nada, ni si quiera los gritos de fuera, pero no pasa nada mi amor, tú sigue amándome. Nuestras caricias se cruzan, lentas, con miedo. Nuestros labios se encuentran desesperados por inventar un trocito de tiempo. Bésame. Bésame porque es la única manera de saber que todavía no estoy muerta, de saber que todavía no estás muerto.
Tus manos empiezan a temblar sobre mis muslos, sobre mis senos. Me contagias tu miedo, tu frío. Y hasta el suelo, las paredes, el techo, la cama, el alma…tiemblan. Tiembla la tierra, y los lamentos de ese público. Pero no te asustes, sólo acaricia mi piel.  Siempre nos gustó la costa, el mar. Ahora más que nunca podremos recrearnos en él. Mi respiración se acelera. Tus latidos están más lejos que antes. Ya no te oigo. Sólo oigo el mar. Como cuando mirábamos la lavadora juntos. Siento que algo roza mi mano, quizás seas tú. Y te introduces entre los pliegues de mi cuerpo, como el agua que nos separa. Y hoy no llevo paraguas, y se me estropeará el pelo… pero me has besado. Lo has hecho. Antes de morir me has besado. Y me has amado.
Siento que me ahogo. La agonía inunda mis pulmones, mi boca, mi nariz. Tú te has ido. Ya no estás. Sólo me queda esperar la muerte.
Las miradas huyen persiguiendo las sonrisas. Las palabras se confunden con la risa. El tiempo pasa y ni se inmuta. Se cree dueño de todas las esdrújulas.
Tú sigues caminando como si nada te importase. ¿Qué más da?, sólo estoy yo.
Todavía me gusta besarte sin contacto. Pero más me gusta aún cuando lo hicimos aquel día. Si me acaricias la cara, la oreja, el cuello, el hombro, el brazo, el escote… y sigo con mis pensamientos el recorrido de tus labios. Si resulta que dormida oigo tu corazón, si resulta que tu respiración entrecortada me despierta, si resulta que el sueño se pega a mis pestañas… tú proponme irnos a dormir. Pero sobretodo pregúntame si quiero dormir contigo. Invéntame las ganas de besarte, invéntate las ganas de mirarme. Ciérrame los ojos, séllame los gestos, apaga la luz y tiembla.
¿Me pasas mi sujetador?

[Marzo, 2011]

.El arte de escribir "Lo siento".

La noche era fría. Llovía y yo iba descalza. No tenía miedo, la luz de las farolas me acompañaba. Yo a ellas no.
Anduve horas y horas a la intemperie aquella noche de Marzo. La gabardina me tapaba el cuerpo, la cara, los brazos. Sólo mis ojos y mis pies quedaban a la intemperie. La soledad me acompaña. El tiempo no corre. La lluvia se acompasa al latido de mi corazón. Mis pies caminan lento, notando el asfalto, clavándose algunos cristales. Las gotas me inundan los ojos. Los cierro y sigo caminando. Una gota cae desde mi frente hasta mi nariz y se suicida al vacío de mi boca. Otra gota. Lentamente recorre mi cara. Noto como baja. Abro los ojos de golpe. El corazón se me acelera. Hace rato que las farolas se apagan. Quizá mis pies fundieran las bombillas. Comienzo a andar más deprisa. Nunca me dio miedo la oscuridad, pero sí los pasos de la gente. El corazón se me acelera. En la calle oigo un tiroteo, y las ratas huyen despavoridas por mi presencia. Comienzo a correr, el corazón me ahoga. La lluvia me moja la gabardina. Giro de vez en cuando la cabeza. Hay alguien. No sé quién es, pero me da miedo. Sigo corriendo. Tengo miedo. Los charcos mojan hasta mis rodillas. Comienzo a cansarme, a ser débil, a ser frágil. Pero eso da igual. Nadie lo puede saber. La fragilidad, el miedo es pasa los débiles. Yo nunca he aparentado debilidad. No lo puedo hacer tampoco ahora. Vuelvo a girar la cabeza. Sigue ahí, observándome. Sigo corriendo. No soy capaz de verle. La oscuridad le arrastra, le protege, le cuida. La agonía me persigue. Sólo me mira. No deja de mirarme. Vuelvo la cabeza y ahí está él. De golpe. De pronto. Me paro en seco. Fatigada. Con lágrimas en los ojos. Él me mira. Me cuida, me mima. Le aparto de un golpe, le empujo y corro hacia atrás. Más miedo me da él que el otro. Corro hacia atrás. Tengo que encontrarle. De vez en cuando vuelvo la mirada pero no me hace falta entornar mucho la mirada. Él está ahí, mirándome con ternura. Se ha puesto a correr conmigo. Me ha cogido de la mano. Tengo miedo y él lo sabe. Y no le importa. Comienzo a correr más y más rápido. Y resbalo. Resbalo y le tiro. A los dos. No lo hice a posta. Lo siento. Él ahora, está en el suelo, sangrando. Su corazón agoniza. La sangre le inunda. A su alrededor un charco rojo. Él he venido. El otro. También tiene una herida: de tanto mirarme las gotas de mi caída le han mojado os ojos. No quería haceros daño. Sólo corrí por miedo. Pero eso ahora da igual. Ya me he caído. Y a vosotros sólo os importa eso. Ninguno me deja curarle. Me apartáis. Me miráis. Os dais la vuelta y os vais.
Lo siento. ¡Lo siento! Mi grito se pierde en el eco de mi miedo. La lluvia moja mi pelo. El corazón en un puño. Y mis lágrimas cayendo en el dedo gordo del pie. Por miedo, quise correr hacia los dos. Por miedo, quise tenerles a los dos. Y por quererlo, les he perdido a los dos. La calle vacía. Ya no se oye nada. De fondo una canción. Una cualquiera.
La noche llega a su fin, y a ella le da igual. ¿Qué más da? Sólo estoy yo.
No debí empujaros. Lo sé. Miro la calle y está vacía. El ya no está. Él tampoco. No están ninguno de los dos. Y aunque sentada en un charco, con toda esa agua que tanto me gusta, y las gotas repiqueteando en el suelo, me ahogo. Y aunque ya no sirva de nada. Aunque no estéis aquí ninguno de los dos: Lo siento.

Fdo: M 


[Marzo, 2011]

.Ábaco.

Escribir unos versos
sentada en la mesa de un bar.
Acariciar la vida
sentada en la mesa de un bar
Mirarte, reir,
pensar en el tiempo.
Y de pronto escribir unos versos y ver la vida
pasar entre cervezas y comida, entre risas
y silencio, entre miradas y caricias.
Caricias de las que no tocan. Caricias
de las que acarician. De las que permiten
el con-tacto con tacto.
Y de pronto debería escribir una palabra sobre una mirada. Y de pronto... no consigo escribirla porque no ocurre. Tal vez a alguien se le acabó la luz. Tal vez se fundió una bombilla, o un fusible. Tal vez me pongo mis zapatillas y se vierten recuerdos al suelo como el cristal.
Tal vez ocurran muchas cosas.
Olor fuerte a queso, a cebolla, a sentimiento.
Gafas, gorra, pelo. Una sonrisa. Unas
gracias. Un "buen fin de semana", una
pareja, un teléfono. Un mordisco. Una
sombra, un miedo, un hombre gordo.
Uno gordo como mi abuelo. Uno delgado
como mi abuelo. Un cerdo. Rojo y verde.
Corre. Corre la vida. Corre ese niño. Corre
el tiempo. Corre mi mano. Corre mi boli.
Corre.
Saluda. Corre. Ríe. Despierta la ciudad.
Despierta la mañana.
Se duerma mi colchón.
Tal vez vino alguien a decirme
que el mar se vierte
lleno de espuma
sobre mi tejado.
Quién sabe. Pues, tal vez un día
aparezca el acorde necesario
para despertar en mí esa dichosa música de jazz.
Y como todos ya sabemos
después del jazz viene el tango.
Y después del swing viene el concierto.
Y después del cuento viene el fin.
Como en un cuadro de VanGogh,
o tal vez de Picasso,
quién sabe si de Vermer,
me encontré un objeto del arte.
Un pincel, tal vez un lápiz,
(o una pluma, que es más sofisticado)
Y una mancha de grasa en el dintel.
Un caballero, con armadura y corcel,
una princesa que no estaba dormida, y
un sueño escrito en un papel.
El pasear lento, la virtud descolocada
en un cajón de la buhardilla.
El sujetador cuelga del pomo,
yo escribo lo que pienso,
o pienso lo que escribo.
Quizá ninguna de las dos.
O tal vez, los errores se encuentren bajo la
piel.
Es posible que estos versos sean objeto de
rencor. O tal vez sean mentira.
Aquí, cada uno con sus versos, y sus culpas y sus mentiras.
Yo, allá con las mías


[Septiembre, 2011]

2 de junio de 2012

Mr. H.

Ni en mis mejores tiempos fui capaz de averiguar lo que escondía. Ni lo que escondía él, ni lo que escondían sus ojos.

Vivía tras una sonrisa de hielo. Le gustaba hacerlo. Le gustaba estar al margen, mirar al resto sin ser visto. Esconderse tras el vaso de agua.
Así se presentaba: un tipo que pasaba de todo el mundo, un tipo que no quería cuentas con nadie. Un tipo frío y distante, pero lo suficientemente cercano como para que no se diesen cuenta. Un tipo que desaparecía sin decir cuándo volvería (ni si volvería). Un tipo.
A veces me lo imagino como una de las estatuas del Palacio Real de Madrid. Una maravillosa estatua en la que poca gente se fija. Pero que si te paras a mirar son maravillosas, bonitas... y hasta cálidas, me atervería a decir.
Creo que eso fue lo que me pasó: me paré a mirar, y miré. Y vi un montón de cosas tras ese hielo (porque al fin y al cabo, el hielo es frío... pero trambién transparente).
Vi miedo, pero también vi dulzura. Vi sencillez y cariño (o falta de él). Me encontré alguna que otra carta de amor, y pedazos de un corazón roto. Había millones de cosas, cosas que aún no conozco, incluso.
Y está bien así: me gusta no saberlo todo de él. Me gusta que él no sepa todo de mí. Me gusta poder intuirle.
Sin embargo, de vez en cuando me asalta la duda: ¿es acaso esa calidez que siento, que atisbo tras él, parte de la careta? No lo sé, pero las relaciones no están hechas para desconfiar. Así que confío. Confío y me quedo aquí dentro, descubriendo tras sus poemas lo que él me quiera venir a enseñar.

Hoy en la parte inferior de mi ventan averiguo una luna semillena a través de la mosquitera que mi padre instaló hace tiempo. Averiguo una luna alzándose entre el ángulo que forman las paredes del edificio.
Sin embargo, todavía hoy sigo sin averiguar qué esconden sus muecas.

Fue una época oscura. Fue entonces cuando nos conocimos.

1 de junio de 2012

.Silencio.

A veces no hay mucho que decir
porque todo quedó dicho
(con dos gritos y una lágrima).
Porque sobran las palabras
cuando no hay nada que decir
(si acaso la luna tenga algo que brillar)
-Si yo no lo sé,
pregúnteselo a ella-.
Y es que, a veces,
(hacen) faltan las palabras
para decir lo que se siente.

20 de mayo de 2012

.Desaparecer.

Déjame desvancerme como el humo de la droga que consumo, que me consume.
Déjame fumar muy al límite del precipicio.




17 de mayo de 2012

La Dulce Carola

Yo conozco la história de un tipo que se enamoró desde una ventana.

Es la história de un amigo, vive en México, en el D.F., trabaja en la octava planta de un edificio, en unas oficinas en el centro de la ciudad.
Y un día, estaba con la mirada perdida en el smog del D.F. cuando bajó la mirada del cielo a la calle; o más bien del smog al cielo, porque allí estaba ella, la dulce Carola, de belleza soberbia, radiante cruzaba la calle, y a sus pasos se detenía toda la ciudad. En frente, había un edificio en obras, y todos detenían su ritmo frenético para observar aquella mujer.

Un obrero estuvo tentado de lanzarle un piropo, pero el de al lado le dio un codazo para callarlo; tal era el silencio litúrgico que imponía esa mujer. Y mi amigo se quedó embobado mirando aquella mujer, cruzando la calle... Ella iba pensando en lo suyo, pensando quizás en lo duro que iba a ser su nuevo trabajo en el restaurante de la esquina. Se quedó embobado viendo cómo la puerta del restaurante devoraba a aquella mujer menuda, y supo mi amigo que nada sería igual.

A la mañana siguiente, después de haber estado toda la noche pensando en aquella mujer, mi amigo salió a la ventana, se asomó... Y allí la encontró. Y aquella cita era diaria, aquella cita se convirtió en una obsesión; día a tras día mi amigo se asomaba a la ventana y la veía pasar, se preguntaba como sería ella, como sería su vida, como despertaría, como dormiría. Pasaban los días, y pasaban los meses, y mi amigo a veces creía percibir el perfume de ella desde lo alto del edificio, fíjate. Creía escucharla tararear una canción y la melodía le perseguía durante todo el día. Y pasaban los meses, y pasaron años... Y mi amigo asomado a la ventana, preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin paraguas, preocupado cuando la creía ver mas delgada... Paso mucho tiempo, y muchas veces estuvo tentado de bajar los ocho pisos para decirle a aquella mujer, que: ¡que diablos! que la amaba. Pero no lo hizo.

Y paso mucho tiempo, cuatro años asomado a la ventana, y planeando el momento preciso para acercarse a ella... Y por fin tomo una decisión: sería este día. Ese día terrible, mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vio pasar por debajo de su ventana, pero aún así se fue a buscarla al restaurante; buscó a Carola entre las mesas pero no la encontró, así que preguntó al encargado. Le dijo que Carola se había marchado, no del restaurante, del D.F... Se había ido a Acapulco con su familia, y no iba a volver más...

Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota. Supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana, y subió los ocho piso arrastrando los pies, y no se sorprendió cuando en la octava planta encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos. Alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la bancarrota, así que todos en la calle. En un día había perdido todo: la mujer que amaba, el trabajo,... Volvió para casa, no muy sorprendido, todo encajaba. El mundo se derrumbaba y lo hacia todo de una vez

Durante mucho tiempo estuvo abandonándose en casa, sin saber que hacer, y solamente pensando en la Dulce Carola. Primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco, y luego sin la plata necesaria. Pasó otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez, y decidió, pues, tomar una decisión. Empezó a buscar trabajo, pero mi amigo tenia 39 años, y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad, porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas, sabes?, y en todas las entrevistas de trabajo le decían que no y que no. Así que mi amigo decidió tomar una decisión que cambió su vida. Decidió buscar a un coyote (un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios). Veréis, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento; mi amigo bien podría aparentar 34, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo. Así pues, mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes...Y ahí tienes a mi amigo perdido, colgado de un lado para otro. Se acabó perdiendo entre las callejuelas, y apareció en un callejón inhóspito, en un portal antiguo, viejo. Observó como un anciano le sonreía y le hacia señas para que le siguiera. Mi amigo siguió a aquel misterioso hombre, y supo que era un coyote. Le dijo: - yo soy tu hombre, se lo que necesitas, - si ya se, necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34, - vale, vale, dame tus datos. Empezó a tomar datos, y mientras tomaba datos, el viejo coyote, le dijo:

-¿ Alguna vez estuviste en Acapulco?

Y a mi amigo le dio un vuelco al corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo, - Nunca.- El viejo le dijo: " Veras, yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepozán, ¿Conoces la curva del autopista?" ¿conocéis la leyenda, verdad?, mi amigo también; la del fantasma que hacía autostop en el mismo sitio, que se subía en el primer coche y desaparecía en la misma curva en que se mato... Aquella carretera estaba deshabitada. Casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma. mi amigo asintió, y el viejo le dijo: "Pues veras, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo... Espera un momento". Y mi amigo, se quedó pensando en Acapulco y mil huidas. Al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos, y se fue para casa. Aquella noche sólo pudo dormir con el recuerdo de la Dulce Carola .

A la mañana, el teléfono sonó bien temprano. Alguien al otro lado le decía: "Oye que tienes que venir a la reunión, que es urgentísimo, que tienes que estar aquí, vente para la oficina!". Y mi amigo colgó el teléfono, maldiciendo al tipo al otro lado de la línea: "¡la oficina!..bah". El caso es que antes de despedirse, el coyote le había dicho: "Ten cuidado, vuelves a tener 34 años, no repitas lo errores". Y pensó en las palabras del coyote mientras se despertaba; encendió la radio, y en la radio las noticias de otras veces... Mi amigo buscando los papeles del coyote; no los encontraba... De repente alguien dijo la fecha: era la de hacía 5 años. Bajó corriendo las escaleras y compró el primer periódico que vio. Miró la fecha... y era la de hacía cinco años. Volvía tener 34 años. Agarró el primer taxi que vio, se fue para su oficina volando, subió las ocho plantas corriendo, y allí estaba todo igual: su mismo despacho, la misma gente...Y la misma ventana. Mi amigo se acercó a ella, se asomó y su aliento se detuvo; como toda la ciudad, al paso de la Dulce Carola. Todo empezaba de nuevo.

Ahí tienes a mi amigo, con todo el futuro por delante, o con todo el pasado, no se muy bien. Volviendo a mirar por la ventana y encontrándose con aquella mujer; ahora jugaba con ventaja, porque conocía los plazos del tiempo que le quedaba. Aún así, dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana, y planificando bien la declaración de amor; pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas, y dejó pasar el tiempo. Un día se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre, y vio a Carola, deambulando entre las mesas, se acercó, se puso delante de él, y le dijo: "¿Qué desea?". Aquel era el momento, ésa era su oportunidad, así que su garganta se tensó como una guitarra, y mirándola le dijo:

"Una sopa de cebolla y un filete de ráchela bien cocido, por favor".

Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche, así que al día siguiente,ahí le tienes, sentando a la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo: "una sopa de cebolla y unos tacos de camarones, por favor". Y al día siguiente, armándose de valor: "Una sopa de cebolla sólo, por favor". Y así, día tras día, asomándose por las ventanas viéndola pasar, y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla... Y el tiempo pasaba. A veces mi amigo creía que ella fijaba su vista en él, y entonces, ahhhh amigo... Entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban, y los soldados en primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Qué va. Ella no reparaba en él. Y pasaba el tiempo, pasaban los días, pasaban los meses, y pasaban los años, años de sopa de cebolla. Por fin llego el momento; no podía retrasar más la declaración. Al día siguiente Carola se iba, y aquella noche casi no durmió mi amigo. Pero al día siguiente ahi se presento, se acercó a Carola como todos los días, y le dedico una sonrisa, quizás mas afectuosa que otras veces. El caso es que se hizo silencio un instante que pareció eterno, ahí pensó decir "Me gustas cuando callas por que estas como ausente", o no se, quizás, "¿Por qué me despierto de madrugada mientras todos duermen?" Pensó en decirle:" Me dueles mansamente, me dueles, quítame la cabeza, córtame el cuello, porque nada queda de mí después de este amor". Pensó en decirle simplemente: "Quédate conmigo, por favor". Y por fin: "Una sopa de cebolla, por favor". Era inevitable. Mi amigo comió la sopa de cebolla como un condenado a muerte, en calma y en silencio, y se fue para casa. Ni siquiera pasó por su despacho, sabia que la derrota era inevitable, y a mi no me sorprende mucho porque creo que alguien dijo una vez: que "los amores cobardes, no llegan ni amores, ni a histórias; se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar".

Al principio mi amigo se derrumbó, pero luego.... Luego también, pero trató de buscar de nuevo al coyote para encontrar la posibilidad de.... De yo qué sé. Y se fue para la plaza de Santo Domingo, y rebuscando encontró el nuevo callejón y el antiguo portal... Y no. Encontró una sucursal del Fondo Monetario Internacional; esos eran otros coyotes, no le interesaban. Así que recordó las palabras del viejo coyote: cerca de Tepozlan, recordó la curva del autostopista. Agarró el carro y se fue para allá... No se sorprendió cuando se encontró un poblado fantasma; aquel pueblo era una sombra del pasado, todo ruinas, abandonado desde hacía mas de 50 años. Empezaba a hacerse de noche. Mi amigo se sonrió, asumió la derrota y decidió volver a casa cuando ya era noche cerrada. Entró en el coche y, al poco de salir del pueblo, encontró a una chica haciendo autostop en el arcén. Mi amigo no lo dudó, paró, bajó la ventanilla, y "¿A dónde vas?": - al D.F. – "Pues sube", y al poco de subirse ella dijo: - tenga mucho cuidado en la siguiente curva. Y apenas pudo acabar la frase, porque en la última palabra sonó el reventón de una rueda, así que mi amigo, se tuvo que hacer a un lado de la carretera, y dijo: "disculpa"... Y tenías que ver la cara del autoestopista. Porque la curva quedaba lejos.

Bueno...Pues, se detuvieron, él bajó a cambiar la rueda, y ella con él... Y empezaron a hablar; una conversación trivial, pequeñas cosas, que fueron creciendo como bolas de nieve hasta convertirse en grandes cosas - ¿Y tú de dónde eres?, - Pues yo del D.F., y él le preguntaba :"Y a qué te dedicas", y ella decía: "antes estudiaba, pero ya no"... Al rato no sé que le estaría contando él porque ella se descojonaba de risa, y jamás nadie había tardado tanto en cambiar una rueda, la verdad. Y la noche pasaba, y mi amigo le empezó a contar la história de la dulce carola, del coyote, y de la ventana, y de la sopa de cebolla, y le decía a la mujer: "¿Te lo crees?", y la mujer decía:

"Si yo te contara... Yo sé lo que es desaparecer justo en el momento preciso, yo sé lo que es repetir la história una y otra vez.... Yo te entiendo".

- ¿Tu crees en los amores a primera vista? – ¿acaso existen otros?

Aquella mujer, la autostopista era hermosa, no se si tanto como Carola, pero era hermosa, triste pero hermosa. Aquel silencio fue eterno, y él le dijo: volvamos al coche, te llevo al D.F. Y mientras se subían al coche, el pensó en decirle: "Quédate conmigo, huyamos juntos a cualquier sitio, empecemos de nuevo, yo que se!", y quizás ella pensaba lo mismo, pero, sin embargo, dijo: "Ten cuidado con esa curva". Y mi amigo tuvo mucho cuidado, paso la curva, y con los ojos fijos en la carretera, mi amigo no se atrevía a mirar en el asiento de al lado. Quizás ella también se había marchado como la Dulce Carola y volvía a estar solo, y sabiéndose solo, se dirigió hacia la autopista y cuando iba a entrar en ella escucho una voz al lado que decía:

"¿Alguna vez has estado en Acapulco?"

Mi amigo miro en el asiento de al lado y hay seguía ella, ahora estoy seguro era mas hermosa que Carola, mi amigo dijo:" Nunca", y ella le dijo: "Pues llévame". Yse fueron, y así siguen en la carretera. Mi amigo no volvió a ver a Carola, porque lo importante no era Acapulco, lo importante era el viaje, y saber que hay que tener memoria para no repetir los errores y saber que la história no se debe repetir.

Sobre los fantasmas, no sé si creer. Yo no sé si hay vida después de la muerte. Hay gente que se cuestiona si hay vida antes de la muerte. Yo personalmente me cuestiono si hay vida antes de las 12 de la mañana...

El caso es que por aquella carretera ahora pasan después de media noche, no se si existe un coyote que me devuelva a mi pasado, no creo, pero yo personalmente no dejare que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida.

(Ismael Serrano)