7 de enero de 2014

M

Das abismo,
que no miedo.


Vienes a desarmar tenedores, y tú
ni idea del desastre natural en que te metes.
Vienes con Cortázar y mi nombre.
             (desde el primer día)
                        Vienes a enseñarme toda la poesía que aún no conozco.
      Vienes con libélulas
que son las más bonitas orquídeas enredadas en los versos de un limón.
Vienes.
Y yo también voy.
Y voy llegando hacia ti
con una naturalidad pasmosa.
De esa que te hace temblar la voz
al cantar
y echar a llorar.
Me abres las puertas de tus miedos,
"como si de toda la vida",
y me lo haces sentir.
Me haces sentir en casa, y tú...
y tú conmigo en casa.
Haciendo café para dos
y amor para compartir,
como si supieses todo de mí.
Te has colado no sé muy bien cómo
                       no tengo clara la grieta por la que has entrado
                                                                           y no sé de dónde has salido,
pero quédate
que tenemos toda una noche
(eterna)
para descubrir.lo-que.queramos

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