Íbamos a comernos la cena en el sofá.
Iba a comerme todas tus pesadillas.
Estaba dispuesta a lamerte los ojos
por si se te acababan las lágrimas para sangrar.
No tenía alas para volar,
pero empecé a tejerte un jersey donde dormir en invierno.
No quise ser tu musa, pero acabé en tu mesa,
y de rodillas en el sofá donde guardas los sueños.
Me creí tu careta de poeta
y me comí tu bragueta.
Pero te fuiste antes de que acabara la cena.
Y ahora no dejo de comerme tus sobras,
todo lo que no llegaste a probar,
mis espaguetis para dos
y mis desayunos en la cama.
Amanecí y no fue en tus brazos.
Anocheció y no fue en tus párpados.
Y la culpa es mía por creer que podías ser de verdad
más persona que poeta.
Te escuché y entendí lo que no era.
Y jamás cuestioné lo que me contabas
si parecía sangre y sólo era keptchup.
Ojalá la vida te vaya de putas y de madre.
Y ojalá tengas el valor, algún día, de presentarte sin careta.
Llevas el papel tan incrustado que ya no sabes ni quién es el poeta y la persona.
Me como todo sola,
sí,
pero no le digas a una que sabe cómo comerte la polla y las penas que se cocine un desayuno para dos
para ella sola.
Porque a eso todavía no sabe jugar,
cabrón,
y tú lo sabías.
Jugaste al amor
y perdí con tus trucos.
Porque siempre creí que la magia
se hacía entre dos
polvo a polvo
para echar a volar
cuando la vida nos ahogase.
Pero tú hacías ilusionismo
y del barato.
Y yo,
más niña que ilusa,
me creí que guardabas un conejo en la chistera.
Pero acabaste la función
antes de tiempo.
Y ahora me toca funcionar sola,
comerme el coño,
y lamerme las heridas.
Y me atreveré a contarme
cuentos para soñar despierta
y tú no oirás ni una sola de mis historias
y la magia se la haré a otro,
pero sin trucos baratos,
a pesar de que aún quiero que seas tú quien traiga las tiritas.
31 de mayo de 2014
29 de mayo de 2014
Carlota Vol.2
Te quiero, Carlota.
Ella tenía el miedo en la punta de los dedos
y la vida en las pestañas.
Se atrevía a mirar revoluciones en la espalda
que solían acabar entre la espada y la pared.
Nació para ser valiente
o nada.
Arriesgaba sus sueños a cada paso que daba
con o sin tacones,
daba igual,
ella era tan alta que llegaba a alcanzar la luna con los dedos
pero sólo cuando no se hacía pequeñita.
Si se sabía débil
se ponía mil corazas más
acertando a encajar, quizá, 1 de cada 1000.
Yo la miraba desde cerca y veía sólo lo que ella me quería enseñar
que unas veces era todo
y las otras también.
Tenía las alas de cristal
y sabía volar a ras de suelo
pero también a la altura de sus sueños.
No sabéis cómo bebía las cervezas
y cómo me sonreía cuando tenía un mal día.
Ella me ha visto en serio ser yo misma.
Me ha visto llorar y reír en décimas de segundo.
Me ha visto amar y sufrir,
me ha visto desangrarme la vida sobre el papel.
Ella se atrevió a mirar y vio de cerca mil escombros
con ganas de soñar.
Se atrevió a limpiar mis alas
se atrevió a soplarme para darme un empujón
y echamos juntas a volar
y desde entonces no sé cuál es el límite entre ella y yo
porque empezamos a ser amigas
y nos convertimos en dos gotas de agua que se entienden
que se atreven a encajar
que se atreven a ser
y juntas.
25 de mayo de 2014
Precipicios
[Cómo dueles, joder. Cómo jodes, dolor]
[Una mujer con falda está al borde del abismo de un precipicio. Tiene, tan sólo, los talones apoyados. Cae hacia delante y el aire, que le pega hostias en la cara, le aparta el pelo de y la falda de las piernas (hacia atrás). Lleva calcetines amarillos arrugados al final de los tobillos y zapatos de niña. Todo el dibujo es blanco y negro. Excepto los calcetines amarillos. Los brazos bien pegados al cuerpo. Quieta, muy quieta, mientras cae al vacío.]
[Se ve el precipicio desde su nariz. Se atisban unos labios rojos y unos pliegues amarillos, arrugados, al final de los tobillos. Viento que enreda el pelo. Y abajo, en la oscuridad de lo que no se conoce y de donde uno salta se atisba una silueta de hombre con los brazos hacia el cielo. Los brazos muy muy pegados.]
[Cayendo. El hombre se ha cansado de su miedo a las alturas y ha decidido meterse en sus sombras. Desde la sombra no se le ve la cara. Una espalda grande y vestida de camiseta gris. Sólo un ojo, que mira de soslayo cómo la figura con labios rojos, la falda y el pelo hacia atrás por el viento, unos calcetines amarillos, y los brazos bien pegaditos al cuerpo. Quieta, muy quieta, mientras cae al vacío. Con los ojos cerrados.]
"Dime quién va a ser capaz de saltar por tu precipicio sin mirar el vacío que me has dejado;
dime quién va a arriesgar todo el miedo y su boca solo por un poco de realidad de tus manos."
(Ana Barrero)
24 de mayo de 2014
A ella no le gustaban las cosquillas
y tenía más rotos que descosíos,
pero sabía vivir consigo
su risa.
Ella no esperaba que alguien le hiciese un poema
y se los hacía ella para quererse
(Aunque todo era mentira:
no, ella no se quería).
Te dejaba ver su bosque,
bañarte en el lago se sus caricias,
volar en su pista de baile.
Pero todo el mundo sabe
que cuanto más te dejas ver,
más te escondes.
Siempre tenía amor para dar,
pero nunca para guardarse un poco.
Siempre tenía abrazos para todos
pero nunca supo echarse una mano cuando lo necesitaba.
Siempre supo qué era lo mejor de todos
pero después de una vida entera,
seguía sin saber si ella
servía para algo que más
que para ser cuerpo para follar.
Nunca tuvo miedo al amor.
El amor es un truño
del que te acostumbras a su olor
e incluso acaba gustándote.
Pero la vida es una puta
y te pide cuentas al final de cada partida.
Y a eso,
a eso no te acostumbras.
Sus miedos iban más allá de los hombres que no la quisieron o que la hicieron daño.
Su problema está debajo de la piel,
justo al lado de lo que no se ve.
Justo al lado de lo que da miedo contar.
Por miedo a desangrarse (aún más).
Ella seguía levantándose cada mañana
preguntándose por qué hoy había que vivir.
Ella seguía levantándose, preguntándose
por qué ella tenía que vivir.
Ella seguía preguntándose
qué de ella merecía la pena,
qué tenía ella que no tuviera otra.
Y nunca sabía responderse.
Y nunca supo responderse.
Pero entonces, él, un día, decidió llorar con ella
si ella lo hacía.
Y decidió hacerle cosquillas.
Y ella, con más golpes que miedo,
se dejó hacer
y se echó a reír.
y tenía más rotos que descosíos,
pero sabía vivir consigo
su risa.
Ella no esperaba que alguien le hiciese un poema
y se los hacía ella para quererse
(Aunque todo era mentira:
no, ella no se quería).
Te dejaba ver su bosque,
bañarte en el lago se sus caricias,
volar en su pista de baile.
Pero todo el mundo sabe
que cuanto más te dejas ver,
más te escondes.
Siempre tenía amor para dar,
pero nunca para guardarse un poco.
Siempre tenía abrazos para todos
pero nunca supo echarse una mano cuando lo necesitaba.
Siempre supo qué era lo mejor de todos
pero después de una vida entera,
seguía sin saber si ella
servía para algo que más
que para ser cuerpo para follar.
Nunca tuvo miedo al amor.
El amor es un truño
del que te acostumbras a su olor
e incluso acaba gustándote.
Pero la vida es una puta
y te pide cuentas al final de cada partida.
Y a eso,
a eso no te acostumbras.
Sus miedos iban más allá de los hombres que no la quisieron o que la hicieron daño.
Su problema está debajo de la piel,
justo al lado de lo que no se ve.
Justo al lado de lo que da miedo contar.
Por miedo a desangrarse (aún más).
Ella seguía levantándose cada mañana
preguntándose por qué hoy había que vivir.
Ella seguía levantándose, preguntándose
por qué ella tenía que vivir.
Ella seguía preguntándose
qué de ella merecía la pena,
qué tenía ella que no tuviera otra.
Y nunca sabía responderse.
Y nunca supo responderse.
Pero entonces, él, un día, decidió llorar con ella
si ella lo hacía.
Y decidió hacerle cosquillas.
Y ella, con más golpes que miedo,
se dejó hacer
y se echó a reír.
23 de mayo de 2014
Barcos de papel.
Hago barquitos de papel
por si algún día quieres venir a navegarme
el mar de amores.
Déjame hacer
té,
amor.
Y déjame hacerte,
amor.
Y déjame hacerte el amor.
Déjame hacerte el camino más fácil
por si algún día quieres navegar hacia mi lago.
Y déjame que te construya mil barquitos de papel
para hacer los sueños un poquito más reales.
Te dejo un par en la cocina
para que te atrevas a desayunarme
ciertas mañanas de invierno.
Te dejo tres o cuatro tras los libros
por si algún día se te hunde la poesía.
Flota, amárrala a algún puerto
y nada.
Si alguna vez encuentras en el camino un barquito de papel
acuérdate de mí, porque habré pasado por ahí
y te habré hecho un barquito para que sigas navegando conmigo
y sobre mí.
Hago barquitos de papel
porque no sé qué hacer con la propaganda.
Hago barquitos de papel
porque no sé hacer otra cosa.
Hago barquitos de papel
porque mis sueños los hago realidad.
22 de mayo de 2014
1905
Tiene la mirada más bonita del planeta cuando soy yo la que le mira.
Y la espalda más grande donde ahogar mis miedos.
Pero su lengua es afilada por los cuatro costados
y si le dejas que te recite te corta en mil pedazos.
Lengua afilada que sabe dónde lamer y cómo hacerlo.
Ojos de infarto donde asomarse a ver el sol.
Sonrisa con mil diablos dentro.
Vosotras no os fiéis de él
Ya me quedo yo con sus cortes.
Y la espalda más grande donde ahogar mis miedos.
Pero su lengua es afilada por los cuatro costados
y si le dejas que te recite te corta en mil pedazos.
Lengua afilada que sabe dónde lamer y cómo hacerlo.
Ojos de infarto donde asomarse a ver el sol.
Sonrisa con mil diablos dentro.
Vosotras no os fiéis de él
Ya me quedo yo con sus cortes.
18 de mayo de 2014
¿Sabes?
¿Sabes esa que baila sola en medio de la discoteca?
¿Sabes esa que canta a pleno pulmón su canción favorita?
¿Sabes esa a la que le sientan bien todas las sonrisas?
¿Sabes esa que se atreve a ser la reina del baile sin rey?
¿Sabes esa que está completamente insegura de sí misma?
¿Sabes esa que salta cuando le hace ilusión algo?
¿Sabes esa que hincha los carrillos antes de beber?
¿Sabes esa que rebaña el yogur con el dedo?
¿Sabes esa que se muerde el labio cuando se sonroja?
¿Sabes esa que no se quiere ni intentándolo?
¿Sabes esa a la que le da un poquito de vértigo hablar en público?
¿Sabes esa que le cuenta las penas a la alcachofa de su ducha?
¿Sabes esa que siempre tiene hambre?
¿Sabes esa que sabe jugar a caballeros y princesas con 22 años?
¿Sabes esa que cotillea con sus amigas como si fuese adolescente?
¿Sabes esa que mira los dibujos con la boca abierta?
¿Sabes esa a la que le duran los enfados diez minutos?
¿Sabes esa que es una auténtica borde cuando tiene un mal día?
¿Sabes esa que rompe papelitos cuando está muy muy estresada?
¿Sabes esa que conoce todas las canciones disney?
¿Sabes esa que sonríe sin venir a cuento?
¿Sabes esa que tararea las canciones en el metro?
¿Sabes la que siempre sonríe a los que piden dinero?
¿Sabes la que le sigue gustando bailar mayonesa, la bomba y grease?
¿Sabes esa que no se peina por las mañanas?
¿Sabes la que tiene el corazón partido por América Latina?
¿Sabes esa que necesita del arte para vivir?
¿Sabes esa que se desangra en un abrazo?
¿Sabes esa que no entiende a Latour?
¿Sabes esa que es capaz de comerse 6 donuts del donkin rellenos y seguidos?
¿Sabes esa que habla siempre con la estrella donde vive su tío ahora?
¿Sabes algo de ella?
¿Te atreves a conocerla?
¿Sabes esa que canta a pleno pulmón su canción favorita?
¿Sabes esa a la que le sientan bien todas las sonrisas?
¿Sabes esa que se atreve a ser la reina del baile sin rey?
¿Sabes esa que está completamente insegura de sí misma?
¿Sabes esa que salta cuando le hace ilusión algo?
¿Sabes esa que hincha los carrillos antes de beber?
¿Sabes esa que rebaña el yogur con el dedo?
¿Sabes esa que se muerde el labio cuando se sonroja?
¿Sabes esa que no se quiere ni intentándolo?
¿Sabes esa a la que le da un poquito de vértigo hablar en público?
¿Sabes esa que le cuenta las penas a la alcachofa de su ducha?
¿Sabes esa que siempre tiene hambre?
¿Sabes esa que sabe jugar a caballeros y princesas con 22 años?
¿Sabes esa que cotillea con sus amigas como si fuese adolescente?
¿Sabes esa que mira los dibujos con la boca abierta?
¿Sabes esa a la que le duran los enfados diez minutos?
¿Sabes esa que es una auténtica borde cuando tiene un mal día?
¿Sabes esa que rompe papelitos cuando está muy muy estresada?
¿Sabes esa que conoce todas las canciones disney?
¿Sabes esa que sonríe sin venir a cuento?
¿Sabes esa que tararea las canciones en el metro?
¿Sabes la que siempre sonríe a los que piden dinero?
¿Sabes la que le sigue gustando bailar mayonesa, la bomba y grease?
¿Sabes esa que no se peina por las mañanas?
¿Sabes la que tiene el corazón partido por América Latina?
¿Sabes esa que necesita del arte para vivir?
¿Sabes esa que se desangra en un abrazo?
¿Sabes esa que no entiende a Latour?
¿Sabes esa que es capaz de comerse 6 donuts del donkin rellenos y seguidos?
¿Sabes esa que habla siempre con la estrella donde vive su tío ahora?
¿Sabes algo de ella?
¿Te atreves a conocerla?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
