20 de abril de 2013

Robada.


"Sigamos bailando mientras el mundo gire"

Para tí.

Estoy en cada pedacito de esa
canción. Sólo tienes que
recogerme en tus oídos y dejar
que, entre la música y yo,
calentemos tu alma. Al ritmo
del compás, de nuestro compás.

12 de abril de 2013

Se nos cayó el amor
en el primer beso.
Se nos agotó
nada más empezar.
Nos olvidamos
el mapa del tesoro
en la buhardilla.
Tuvimos miedo
de caer en el pasado.
y ya,
no fuimos nunca a recogerlo.

2 de abril de 2013

Abril



Tú y yo estamos destinados a compartir espacios a destiempo.

29 de marzo de 2013

Time.


Encontrar la libertad que me deje ser yo misma. 
"La lenta supuración del llanto"
La agonía y el placer de convertirme en agua.

SSC

Volvimos a vernos
para cumplir todo aquello
que nos quedó pendiente.
Te canté,
compartimos el shushi,
te hice un regalo.
Volvimos a vernos
para cumplir todo aquello
que nos quedó pendiente,
y al final,
nos dejamos más esquinas
en los versos,
más espacios por llenar.







Volví,
(y no he regresado todavía)

12 de marzo de 2013

Martes grises.

Todo se precipita, se arremolina a la puerta del alma, esperando a encontrar la rendija por la que entrar estrepitosamente y romperlo todo, hacer mucho ruido. Demasiado ruido. Demasiado. Demasiado para el nivel de decibelios que pueden aguantar mis oídos.

Hoy me he levantado y he pensado pasado mañana se va. Se va pasado mañana. Hoy, mañana, pasado. Sólo quedan dos días. Parece que el tiempo pase tan rápido.
Y entonces he pensado que podría decir se va el jueves, y aún sabiendo que es pasado mañana no sería tan grave, no se te hace tan presente. Cuando incluimos la palabra mañana todo se acerca, se hace más personal, queda menos.
Y duele más.
Las distancias se acortan según qué palabras.
Eso es lo que me duele. No puedo no pensar en ello. Quiero decir que no pensar no va a hacer que no ocurra. No es como cuando tienes miedo de que pueda pasar algo... eso sí puedes evitarlo si no lo piensas, pero esto no. Esto es un trozo de realidad en forma de yunque lanzado a mil por hora encima de mi cabeza.
Como el coyote. Sólo que esta vez acierta, y el correcaminos no se va.