6 de septiembre de 2012
4 de septiembre de 2012
Forget-me-nots.
Si no dejas de mirarme
Sinatra seguirá cantandoen mis oídos como un bucle
"you make me feel so young"
y tendré que sacarte a bailar.
Te lo aviso, porque luego
no quiero que te engañes
con aquello de las casualidades.
No somos coincidencia, tú y yo,
somos simples efectos
de lo inevitable.
(Patricia García-Rojo)
There are songs to be sung,
bells to be rung,
and a wondderful fling to be flung
3 de septiembre de 2012
Lunes.
+ ¿No odias esos relojes?
- No, ¿por qué debería hacerlo?
+ Porque el segundero va todo seguido, no hace tac tac
- ...
+ Míralo, nos está robando la vida de las manos...
- Pues habrá que aprovecharla.
- No, ¿por qué debería hacerlo?
+ Porque el segundero va todo seguido, no hace tac tac
- ...
+ Míralo, nos está robando la vida de las manos...
- Pues habrá que aprovecharla.
Somos fugaces, resbaladizos en este tiempo que se nos escapa de las manos
y sólo hay una cosa que podamos hacer en ese vertiginoso paso del tiempo:
amar -nos-
2 de septiembre de 2012
Queda pendiente
Tenemos besos pendientes en la puerta
y en cada esquina de tu cuerpo,
digo, de tu ciudad.
Tengo pendiente cantarte
y besarte un ojo por la mañana.
Olerte recién duchado
y amarte bajo mis sábanas.
Enseñarte mi rincón favorito
y que compartamos el shushi.
Un ronroneo en el cesped
y hacer la croqueta río abajo.
Hacerte un regalo,
besarte el alma, robarte el cuello,
atrapar tus vicios y compartir lacasitos.
Tengo pendiente aprenderme tus manías
y no soportarte tres días más.
Tenemos pendiente bailar agarrados,
emborracharnos,
que me desnudes en la cocina
y hacernos un café.
Pendientes quedan las caricias en la espalda
y suspendidas en el aire
mis manos cogiendo las tuyas.
Queda pendiente
construir un nosotros.
Así que vuelvo,
con todo eso pendiente
y tu olor,
tus besos a medio cocer,
tus caricias aún húmedas
y el poema que me debes.
y en cada esquina de tu cuerpo,
digo, de tu ciudad.
Tengo pendiente cantarte
y besarte un ojo por la mañana.
Olerte recién duchado
y amarte bajo mis sábanas.
Enseñarte mi rincón favorito
y que compartamos el shushi.
Un ronroneo en el cesped
y hacer la croqueta río abajo.
Hacerte un regalo,
besarte el alma, robarte el cuello,
atrapar tus vicios y compartir lacasitos.
Tengo pendiente aprenderme tus manías
y no soportarte tres días más.
Tenemos pendiente bailar agarrados,
emborracharnos,
que me desnudes en la cocina
y hacernos un café.
Pendientes quedan las caricias en la espalda
y suspendidas en el aire
mis manos cogiendo las tuyas.
Queda pendiente
construir un nosotros.
Así que vuelvo,
con todo eso pendiente
y tu olor,
tus besos a medio cocer,
tus caricias aún húmedas
y el poema que me debes.
1 de septiembre de 2012
Tú.
Septiembre se escribe con mayúscula y se pronuncia con tu nombre.
Tienes la voz grave, bebes nestea, y fumas mucho. No te gustan las cosquillas (esas suaves que a mí me encantan), pero sí el café. De alcohol: gintonic. Tienes miedo a los payasos, y no aguantas las chicharras. Comes rápido y andas rápido, pero (me) quieres despacio.
Tienes las manos pequeñas, y si no llevas gafas no me sostienes la mirada, ni me miras a los ojos cuando hablas. Duermes mucho y te gusta la combinación del verde y el azul. También te gustan los gorriones y sus saltos.
A veces ignoras lo que digo y me cortas las palabras sin quererlo. Pero como yo hago lo mismo, acabamos hablando de los higos de pascua en menos de tres minutos.
Te preocupas por mí, y de vez en cuando me vacilas (y te odio tanto cuando lo haces, que me entran ganas de besarte, lenta y dulcemente).
Sólo por las noches me robas la comisura de los labios (aunque hoy has hecho una excepción).
Cuando piensas en silencio, abstrayéndote de la realidad, haces una extraña mueca que me encanta. También de vez en cuando me regalas un detalle.
Me asombro y sonrío cuando descubro lo mucho que tenemos en común, pero me fascina descubrir todo lo que no. Me hace gracia cuando me quitas las palabras de la cabeza... "soy la voz de tus pensamientos"... y el corazón de mis palabras.
Te pones nervioso si te rozo las manos... pero te encanta. Te gusta la comida china, el queso, y todo lo que no debería gustarte, no te disgusta. Sonríes cuando bajo por las escaleras, y me propinas un "guapa" de buenos días. Y aunque pareces de hielo, te derrites lentamente si te regalo un beso de vez en cuando, agarrándome por la cinura.
Y me llamas pequeña.
Me devuelves al mundo cuando me alejo de él, sólo preguntándome: ¿qué piensas pequeña?
Tienes la voz grave, bebes nestea, y fumas mucho. No te gustan las cosquillas (esas suaves que a mí me encantan), pero sí el café. De alcohol: gintonic. Tienes miedo a los payasos, y no aguantas las chicharras. Comes rápido y andas rápido, pero (me) quieres despacio.
Tienes las manos pequeñas, y si no llevas gafas no me sostienes la mirada, ni me miras a los ojos cuando hablas. Duermes mucho y te gusta la combinación del verde y el azul. También te gustan los gorriones y sus saltos.
A veces ignoras lo que digo y me cortas las palabras sin quererlo. Pero como yo hago lo mismo, acabamos hablando de los higos de pascua en menos de tres minutos.
Te preocupas por mí, y de vez en cuando me vacilas (y te odio tanto cuando lo haces, que me entran ganas de besarte, lenta y dulcemente).
Sólo por las noches me robas la comisura de los labios (aunque hoy has hecho una excepción).
Cuando piensas en silencio, abstrayéndote de la realidad, haces una extraña mueca que me encanta. También de vez en cuando me regalas un detalle.
Me asombro y sonrío cuando descubro lo mucho que tenemos en común, pero me fascina descubrir todo lo que no. Me hace gracia cuando me quitas las palabras de la cabeza... "soy la voz de tus pensamientos"... y el corazón de mis palabras.
Te pones nervioso si te rozo las manos... pero te encanta. Te gusta la comida china, el queso, y todo lo que no debería gustarte, no te disgusta. Sonríes cuando bajo por las escaleras, y me propinas un "guapa" de buenos días. Y aunque pareces de hielo, te derrites lentamente si te regalo un beso de vez en cuando, agarrándome por la cinura.
Y me llamas pequeña.
Me devuelves al mundo cuando me alejo de él, sólo preguntándome: ¿qué piensas pequeña?
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