19 de octubre de 2015

1910


"Escribiste que se podía entrar en un espejo"
Se reúnen frente a frente
los rostros desfigurados del miedo
buscando alargar la sombra.
Impermeables a la espera
sobre tu aliento
edifican ciudades sobre la grieta
caricias / sobre un reloj de arena.
Se han puesto de gala todas las larvas
esperando al sol
para ver llegar, al fin, la niebla.
Pero nunca escribiste que se podía entrar en un espejo
y consumir tus pies bajo mis dedos.

Se reúnen frente a frente los rostros de este miedo
pero allá no quedan nombres,
tan sólo un amasijo de muñecos de cera
sin sombra.







Fotografías: Raquel de la Cruz Lopez

15 de julio de 2015

1507

Me descubro deshojando una semilla
en la punta de los dedos
buscando curiosa el hueco
donde habrá de crecer la espiga.

Advierto desde estos ojos
un campo gritando
"todavía hay".

Estiro una voz hacia la idea
que anida de amarillo en mis pestañas
y aguardo bajo las alas
mis aves color luz
como quien entiende, en el camino,
que estos pies son míos.

Espero despacio
el vuelo que construya la raíz,
naciendo de mis manos este sol
se escribe despacio todo un campo de trigo.

7 de junio de 2015

Aquí, en Austwichz,
entre el hambre y la voz,
espero a los buitres lentos

Tiemblan las uñas,

la garganta dilatada,

las pupilas teniendo contracciones.

Dormida de futuro
se atraviesa la caricia

Reconoce el cuerpo el filo de la palabra muerte,
está aquí,

dentro.

13 de mayo de 2015

Aquí todas las bestias han venido en traje,
todas han venido en pijama.

Mamá ha coleccionado los cuadros de mis Bestias en la repisa del salón. A veces se le olvida y los invita a cenar, pero no les gustan las alcachofas. A los cuadros no les gustan las alcachofas.
Nunca me he acercado a verles. Mamá dice que son quietos, pero yo les veo demasiado vivos y a veces, mamá se olvida.
Siempre dice que la planta que nos regaló la abuela está tan vieja como ella. A veces se olvida y la riega. Le ha comprado un compañero de juegos para que hagan juntas la fotosíntesis. La etiqueta dice que es de plástico chino, yo quiero creer que es de Taiwán.
Ayer bajó a la compra con las bolsas vacías. A veces se olvida. Mamá a veces se olvida.

En el jardín de padre, las criaturas más extrañas que he visto nunca reflectan los colores de una sombra. Allá, las Bestias me saludan. Hemos aprendido las extrañas costumbres de las flores. Aunque papá me regaña.
Se ha comprado un caballito de mar para recorrer el campo sin cansarse. A veces también mete barquitos en la bañera y hace olas y salen monstruos marinos desde sus rodillas. Siempre ha tenido unas costumbres un poco excéntricas. Yo preferiría los cocodrilos.

Por mi parte, me he comprado un cactus. Si no se me muere me compraré un gato. En todas las casas debería haber alguien un poco vivo. Si no se muere.
Todas las noches vienen los mecánicos a arreglar alguna tubería. Siempre se equivocan de pieza y me dejan las manos cambiadas de sitio.
Hace no un momento quise alargar a Dreidel, e Isabel ya no juega con Nino. Hemos escrito la música en un rato por si -dice la abuela que al que come y canta un tornillo le falta. Pero aquí nadie viene a verme. Se han caído las escaleras por el desagüe del lavabo y los espejos nos miran extrañados: "todos tan bien vestiditos -piensan- para el primer día de colegio".

Creo que la casa está creciendo. Se hacen todos tan mayores. Cuando te quieres dar cuenta el gradiente de concentración de aquel libro ha anulado el techo. Sí, las casas también mudan de piel. Aquí somos todos un poco serpientes y susceptibles de ser encantadores.

Pero a mamá se le siguen olvidando las alcachofas y padre sigue prefiriendo los barquitos.
Yo, por mi parte, he matado el cactus.

24 de abril de 2015

"La cocina es un lugar terrible para quedarse callado"

El silencio se ha hecho ciudad habitual para dormir
hemos construido muros de vapor sobre esta mesa
flanqueando vallas de espino alambre
desde aquesta voz hasta el país que alojas.

Me acerco al agua en las trincheras de este vaso
Podría inundar tu ejército
si me quedaran fuerzas
para la guerra.

Avanzas tus peones
cobarde rey de mármol
sostenido en el alfil
aguardando una bala
que no escupo.

Advierto como huida mantener la boca llena
y apremio el movimiento constante
para ocupar de nuevo el tiempo.

Ha conspirado el cielo en esta nube a mi favor
dejándome regar un hastío
como a orquídea niña malcriada,
salvaguarda del infierno.

Crece desde el barro de este incendio
una espina en la boca del estómago
Subiendo hacia el pecho
de prisa comprime el suelo
a las costillas.

Sobra oxígeno en este cuerpo
aumenta la presión de raíz
perforando hasta la tráquea.
Todo va a explotar
sin que nadie deje
de hacerme rosa inmóvil
de polvo y plástico
etiquetada en china.

17 de abril de 2015

Brasil.

Dedicado a Klara


La costumbre
se agarra fuerte a este miedo.

Escapar de la jaula nombre
en la prótesis, vestida
de este abrazo,
desequilibra el tempo.

Han desdibujado sus cuerpos
para hacerme un poquito mía
y ahora mi voz en tu boca,
tu arco en mi espalda.
Y este movimiento des-
figurándose.

Se abre la piel
para ser
en el límite del otro.

Extendemos el tacto sobre el tacto

lo que nos sobra
,en la médula,
ya no se hace urgente.
Ahora sí,
hay tiempo.
Ahora no
hay prisa.

7 de abril de 2015

Se hace calma toda piel
al desfilar distancias
en el grafito oscuro de este trazo,
tan inerte a esta defunción