18 de enero de 2015

La caída del suelo,
la casa rota
y los espejos intactos
hacen surcos tras el lago
de regueros llantos en silencio.

La luz vendida
y el hogar mentira
alzan vuelo hasta hacer del cielo
grieta helada.

Jinetes en llamas avisan:
mojará la lluvia
y caerán las balas
en pasto de siembra
para crecer la guerra.

Ausentes las paredes de este muro,
creerán perdida la batalla
y en la piel se hundirán arañas
armadas de fusil y canto,
condenando a muerte las 'pedradas y caricia'.

Correrán contigo los extraños
en cascadas llanas
de fácil verde-mediodía,
y verán tazas sin saber de ellas escafandras.

Caerá el suelo en el siguiente salto
río
y el hogar mentira
mojará la lluvia,
y no quedará nada,
ni siquiera la escafandra.

Huirá el muro tras sus piedras
y ya ni la piel hará confidencia de los huesos

¿Servirá la espesa niebla de espalda amiga

7 de enero de 2015

He guardado las palabras
por miedo a no saber leer las letras.
Me he perdido en blancas y negras
con tal de no escribir la música.
Le he buscado el silencio a los gritos
cabalgando pececitos de colores.
He pintado de arcoíris las paredes de los mimos presos,
he jugado con las barbies a la muerte.
He disfrazado de infancia mis rarezas,
he dicho que el secreto era un libro.
He acudido
al baile de las máscaras.

16 de noviembre de 2014

¿Ya nos vamos?

Léase con esta canción.


Una niña olvidada
a las puertas de un orfanato
se acerca a preguntarme
si ya nos vamos.
"No, abuela, aún no es la hora"

Suena un gramófono del 30' en su boca,
suave,
tenue,
cantándonos las últimas nanas de su memoria:
ya nadie escucha.
Hay / un gramófono sonando en una habitación vacía
llena de guerras.
Pasan por tus ojos los recuerdos,
los niños, los gritos, los llantos...
me miras con los ojos bien abiertos,
niña olvidada,  para que yo te vea.
Anhelas a gritos que "ya    no    más".
Me pides que "ya           no                aquí,
                                                                 por favor"
Me suplicas un último baile en la cocina
y tu risa de niña / aún no olvidada / en el bolsillo.

El tiempo no ha deshecho la maleta de los 9
y hoy te he visto, niña, esperando en una escalera
y en tu cara / la cruel imperatividad del tiempo:
una boca agrietada de callar
y unos ojos tersos para seguir amando.

Tras la gran actuación final
se callará ese gramófono
al fondo de una habitación vacía.
Y tú, seguirás tarareando alguna canción,
no vaya a ser
que la realidad nos olvide.

5 de noviembre de 2014

Cantos

A Klara

Quiero cantarle al mundo
porque al mundo le quiero contar
que no hay necesidad de su llanto
para que se alce mi canto.

4 de noviembre de 2014

La niña

El silencio que me habita
me pregunta por la niña quieta
de su sueño.
Entre "dónde se encuentra"
y "quién me busca"
recorren las grietas / el tiempo
que no alcanza su vestido.

Como una bailarina,
en su caja de música rota,
sigue girando
deshaciéndose el tutú
con cada juego inmóvil:
frágil      a la distancia justa de su miedo,
férrea     en el paso de sus muros,
dócil      contra quien sujeta la soga.

Se alan en sus hombros / los brazos,
se mueren en su boca / las sonrisas,
se llena los ojos / de niebla muerta...
quisiera ver la música que sale de su cuerda

El silencio que me habita
me pregunta por la vida
de su niña quieta.

La niña del lienzo blanco
me pregunta
por el silencio que le habita
en su caja de música rota.

27 de octubre de 2014

Tenhebrar

Hay alguien subido a la copa del árbol: verde, luz. Derecha, árboles. Izquierda, árboles verde opaco. Delante, árboles, oscuridad, infinitud, negro. Detrás, árboles tormenta, negro oscuro con prisas en los pies, bosque tiempo que se engrandece ante tu espanto. Anda entre las copas de los árboles, como si bosque, como si selva: a un paso, el cielo; al otro, un infierno hecho de vértigos troncos en vertical, infinitos, sin tierra a la que agarrarse, sin raíces donde caer. Anda sin saber dónde colocar sus pasos. Todo eso de un pie delante y después otro ya no tiene sentido: el pasado que nos come hace del suelo un lugar del que no preocuparse. Camina cada vez más rápido, huye de quien te abraza en negro y no ves. Camina cada vez más rápido, corre, se angustia. Hay demasiadas telarañas y mis manos no saben por dónde apartar el futuro, si siempre tuvo miedo a las arañas. Corre, por favor, corre, vete, sal de aquí, sigue corriendo. Mira hacia atrás: tornado que se acerca, oscuro bosque que levanta alimañas y las bocas de mil arañas ojipláticas se ríen a mi paso y no acaban sus dientes de morderme. Miro hacia delante: huyo de su tiempo Oscuro Bosque Negro, camino hacia el frío, ramas zarzas pinchos, brazos que me hieren, telas que me arañan, no encuentro mis manos, no veo mis ojos. Tenhébrenme el alma, por favor, y si estuviese andando en círculos, que no salga, que no acabe, que termine esta angustia a la altura de la casa de los pájaros. Y si estuviese andando en círculos que me quemen las manos y me besen los ojos, que me deshagan los pies de un salto en horizontal hasta tu cama. Por favor, si estuviese andando en círculos, avisen a mis almas de que sigo andando de baldosa en baldosa amarilla, cantando de cien en cien a tres caídas del cielo. Contándole a tus ojos las escaleras al infierno.


Inspirado en "Cien Almas" de Hovik

17 de octubre de 2014

1710

A Miguel.

Se muere el calor
al inicio del verano
y ya no tiene sentido
estacionar en tu risa,
ya no tienen qué sentir las flores
que te mande mañana,
ya no hay sentido que valga mi vida.

Se muere el calor
casi al terminar la primavera
y tu recuerdo me dice
que entonces,
debería ser otoño.
Y me parece absurdo todo esto
si te escribo otra carta más,
otro poema más,
como si todavía fuese ayer,
como si hoy aún fuese hoy.

Se muere el calor
en un día de sol
y llega el invierno cargado de agostos y julios
que ya no vas a ver.
Y comienzan a sudarme los pasados,
justo antes de que vengas a cantarme mi última nana.

Se muere el calor cualquier día
y ya nadie tendrá compasión por mis desiertos.

Y es que se muere el calor
justo antes de encender nuestra velas.