29 de junio de 2014

La chica faro


Alumbro para que lleguen a puerto y vuelvan a casa
Alumbro para que encuentren a su sirena en alta mar
Pero nunca nadie se queda en el faro




Ilustración de Paula Bonet

27 de junio de 2014

In-presentable.

Hay días en los que América Latina
me palpita más que nunca.

Ya hace casi un año que volví
y aún no he sido capaz de escribir
ni una
     sola
          palabra,
ni una puta palabra que lo merezca.

A veces sospecho que no existen palabras
que la abarquen,
ya ni siquiera me planteo la posibilidad de explicarla.

A veces sé que ni el cielo le llega
a la altura de los talones
porque ella es infinita.

A veces entiendo que no voy a ser capaz de volver a tenerla
si no es yendo de nuevo a empaparme
y
  ni siquiera
                eso
                     porque ella
                                      no
                                           es
                                               de nadie.

Hay días en los que regreso en colectivo
y no en autobús,
y su olor me inunda las fosas nasales
y el corazón me late más fuerte
y la sangre sale a chorro
por las grietas de un lugar
al que nadie
tiene
tiempo
de escuchar.

Hay días que me visto con trajes regionales
que almuerzo choclo
y tomo mate.

Hay días a punto de ebullición en La Costanera,
hay días que no me pongo faldas, sino polleras
hay días que no me pongo camisetas, sino remeras.

Hay días que me reverberan sus palabras,
hay días que no sé hablar
sino es para nombrarla.
Que no lo entendéis,
que no es vomitarla,
que es que se me sale por la boca
sola
cuando la pienso.

Que no lo entendéis si no habéis estado allí
para conocerla.
Que no lo entendéis
y yo no os la puedo contar
porque la palabra exacta
no existe
y todas las demás
se le quedan pequeñas.

No sé cómo haceros entender
la sangre que me corre por las venas.
No sé,
de verdad, no sé
contárosla.

Una vez dijeron de mí que no necesitaba presentaciones,
que me presentaba sola.
Y yo sólo pude pensar en América Latina,
en que a ella tampoco se la puede presentar:
in-presentable
le dicen,

le digo.

Decimos muchas cosas,
hablamos por no callar,
hablamos porque se nos ha roto el resorte
que nos hace dejarnos temblar.

Decimos
     y decimos
            y decimos
                  y yo sigo diciendo
que no es posible
que es mejor que me calle.

¿Qué digo?

pero no sé lo que digo.

Sólo sé que su ausencia se hace muy grande
y que las heridas que me ha dejado
no son grietas
son putas fallas tectónicas
                                             en el pecho.

Carlota Vol.3

Conocer es un verbo grande
casi tanto como querer
pero menos peligroso que "nombrar
es poseer".

Yo la conozco.
La conozco como se conocen las cosas:
siendo capaz de explicárselo a mi abuela:
Podría hablaros de su sonrisa,
de su miedo al fracaso.
Podría hablaros de lo bonito de su risa
cuando llueve
y el cielo no está gris,
de su miedo a que los espejos
le rompan
en mil trozos de mala suerte
durante siete años.
Podría contaros de lo valiente de sus ojos,
de sus manos que me cuidan,
de su gato
y de sus padres.
Podría deciros que sabe de lo frío del invierno
y por eso es siempre primavera
aunque a veces otoñezca
y casi siempre veranee en algún cielo.

La conozco y la quiero
y aún no se me acaban los versos
aunque ya lleve tres poemas.
La quiero por todo lo que me dice
y no se cree ni siquiera ella.
Por todo lo que me salva
con sólo saberla cerca.
La quiero por sus tonterías
y su manera de convertirse en flan
cuando me deja leerla.
La quiero por su poesía,
por ser poesía.
La quiero desde dentro
y hacia fuera
La quiero por el camino, sentada y a la sombra.

La quiero.

La quiero porque es
y siempre ella.
La quiero porque es
y también conmigo.
La quiero porque somos
sin necesidad de poseernos
con un nombre.
La quiero
por Carlota.

26 de junio de 2014

De todo eso del amor.

Si quieres arder
me convierto en hojas secas
para empezar tu incendio.
Si quieres naufragar
me deshago en agua
para que te hundas.
Si mañana te apetece surfear,
soy ola.
Si te apetece ser bucanero a la deriva,
soy barco pirata.
Si decides descubrir el firmamento y poner un pie en la luna,
soy nave y traje espacial para que no te asfixies.
Si quieres convertirte en jardinero,
me hago flor
para que me plantes con mil besos.
Si quieres ser poeta,
me pido ser tu pluma,
no tu musa inalcanzable.
Si quieres volar, me hago cielo
y no tus alas.
Si quieres caminar,
me hago camino
y el camino se hace al andar.
Si quieres quererme ahora,
yo ya te quería de antes.
Si quieres ser tú,
me pido ser yo.

25 de junio de 2014

Lluvia de verano

Vuelvo de una jam
de recitarle al chico que me gusta,
que está con otra,
que le quiero.
Que le quiero como él no me quiere
que le quiero como él le quiere a ella,
como ella le quiere a él
(aunque eso no lo tengo tan claro),
como todos los días.

Vuelvo de una jam
en un autobús verde
como todos los buses
en los que vuelvo de las jams,
como todos los días.

Vuelvo de una jam
y llueve.
Y ya no es como todos los días
Llueve y el cielo está nublado,
no hay estrellas,
es decir,
Miguel no está.
Llueve justo cuando pongo el pie fuera del bus.
Y ya no es como todos los días
Llueve
y es la primera tormenta de verano.
Ya
   no
     es
       como todos los días.

Y yo vuelvo de una jam
y llueve
y me llueven los te quiero
que le dije
y no sé si él entendió.

Llueven y me llueve y me mojo
y me calo.
¿y qué cojones significa,
Miguel,
esta lluvia?
¿Por qué ahora? ¿Por qué hoy?
                                           ¿Por qué llueve?
¿Por qué llueve si es verano
y yo le quiero
pero
     tú
        no
           estás?


no
estás.

Y por eso llueve
en verano.

22 de junio de 2014

Te quiero

Para estar contigo
hace falta ser valiente.
Porque tú no tienes heridas en el pecho,
tú eres una herida sin cerrar,
una granada a punto de explotar
latente (de latir)
esperando
unos labios que le detonen.
Por eso hay que ser valiente.
Hay que ser valiente para estar cerca de ti
porque aún no te conoces
y quien se acerca corre el riesgo de ahogarse contigo.
Hay que ser valiente y paciente
porque no tardas en acostumbrarte
pero sí en acercarte a querer-
te (y me).
Hay que ser valiente y fuerte
para atreverse a vivir con el tic tac
de una bomba que nunca sabes
si va a explotar.
Para estar cerca de ti
hay que atreverse a vivir sin paracaídas,
hay que saber que te vas todos los días
a conocerte
y que ni siquiera tú sabes ni cuándo
ni cómo vas a volver.
Estar cerca de ti significa
darte la mano y saltar
sin saber si hay suelo,
colchoneta elástica
o arnés que nos evite la muerte.
Estar cerca de ti supone
acercarse a menos de dos centímetros de tu boca
y decirte:
"si tú te tragas pastillas para dormir siempre,
yo te beso
y nos dormimos los dos".
Acercarse a ti
supone dejar atrás el
¿capaz o incapaz?,
porque los dos sabemos que contigo
no existen los -in
Estar cerca de ti
supone quererte.
Y yo...

20 de junio de 2014

Míra(me)

Sólo espero que cuando mires atrás
te acuerdes de que siempre estuve para ti,
que siempre tuve tiempo para hacerte sonreír.
Sólo espero que cuando mires atrás
te des cuenta que tuve más detalles contigo
que esa con la que te quedaste,
que te llevé más chucherías y alegrías
que tonterías por las que rayarte.
Sólo espero que te acuerdes
de todas las veces que acabamos en tu cama
sin poder evitarlo,
porque ni siquiera queríamos intentarlo.
Que cuando digas
"es que ella está más cerca"
seas consciente
de que cerca está
quien tú dejas que esté.
Cuando mires hacia delante y sólo haya niebla y precipicio desde el que saltar,
cuando mires atrás y veas a todas las que te dejaron pasar,
ojalá, entonces,
te acuerdes de mirar a tu lado
para ver que sigo ahí,
mirándote crecer
y caer
esperando a que esta vez
sea en mí.




Si tenemos los ojos cerrados
todo está oscuro
y es propicio para los monstruos.


La luz sólo se ve cuando abrimos los ojos.