7 de septiembre de 2014

Inventario

Tengo una libélula muerta
volando a ras del fango
en el centro de mi cuerpo.
Una orquídea intoxicada
por un río nuclear
saliendo de mi ombligo.
Una gacela huyendo por mi miedo.
Dos espejos rotos
clavados en mis párpados.
Un universo de piedras y gas
ardiéndome la boca.
El ácido de la lluvia
en la punta de mis dedos.

Auto-

Aseguro al pasamanos
la astilla
que ha de clavarse.
Rompo el cristal en perfectos trozos
de muerte
calculada.
Hundo mis pupilas en el agua
para convertirlas en azul
cielo.
Limpio mis cadenas
para no oxidarme
estando atada.
Agarro el fuego
con la palma de la mano
viendo arder el contacto.
Floto en la soledad
de mi NO
impuesto.
Caigo con la fuerza de una bala
en el centro de la tierra.
Muero con todo el cuerpo lleno de libélulas

2 de septiembre de 2014

Progreso

¿En qué lunar de la piel se nos olvidó que era nuestra?
¿En qué palabra exacta nos convertimos en eslogan?
¿En qué zapatilla de Nike empezamos a correr?
¿Cuál fue la primera gota del Canal de Isabel II?
¿Qué viento el que destruyó los molinos de Don Quijote?
¿Qué cerilla fue la culpable del incendio?
¿En qué momento las galletas se convirtieron en hostias?
¿Cuándo dejamos que mastercar decidiese nuestro precio
y el Ikea nuestro hogar?
¿Cuándo que la tecnología dejase de ser el estudio del arte?
¿Cuántas redes sociales necesitamos para ser pescados?

¿Cuántos i-phon, i-pad, i-tuch hacen falta
para convencernos de que no i-vida?

Mis espejos

Frente a nosotras un espejo
que me odia
en silencio.

Silencio.

Ese silencio.

El silencio de la culpa,
el silencio de la rabia.
Del miedo.

Silencio.
Ese silencio.

Educarnos siempre en el silencio
y en silencio
mirarnos a un espejo
que no grita
y a mí me deja sin voz.

Ese
silencio
cargado de reflejos
que se cargan los futuros
y que sólo muestran un puto cuerpo
de prostitución.

Ese silencio de desprecio
que viene después de romper los espejos
que nos señalan con el dedo
y nos dicen que sólo valemos
lo que un tío quiere hacer con nuestro cuerpo.

Ese silencio.

21 de agosto de 2014

2008

Qué mona vas siempre
vistiendo como a mí me gusta,
poniéndote ese vestidito corto
con el que pierdo los ojos por tus caderas.
Qué mona vas siempre,
arreglándote el pelo,
maquillándote un poquito para disimular tus imperfecciones.
Qué mona vas siempre
¿no?

Qué mona
de feria
convirtiéndote en objeto de deseo de todo el que te mira.

Qué mona.

Pequeños proyectos de perfección

Os asomáis al mundo
queriendo descubrir la magia de las pompas de jabón
pero antes de bajar,
los colores del vestido conjuntados.
Subís a columpios que os acercan un poco más a la luna
y joder, casi creéis volar
mientras saltáis temerariamente a la arena del parque
pero por dios, ten cuidado que te vas a manchar la ropa.
Cómete toda la comida
pero engúllela, que si no, no nos da tiempo.
Juega, pero sin hacer ruido que me molestas para ver la televisión.
siéntate recta y mantén las composturas,
espera a que los mayores terminen de hablar,
no te manches mientras comes,
si no te gusta tu cuerpo, tranquila, lo puedes cambiar.
El pelo demasiado rizado,
los muslos demasiado grandes,
las caderas demasiado anchas,
el pecho demasiado pequeño,
la piel demasiado blanca,
90-60-90.
No te aceptes, tranquila, todo se puede cambiar.
Y si aún no se puede, se inventará.
Pero por favor,

no
te aceptes
porque aún no eres como yo quiero.
Ni se te ocurra aceptarte
que todavía puedes cambiar.
Lo más importante es que seas
un pequeño proyecto de perfección.

17 de agosto de 2014

Trachimbrod



Toda la vida es una búsqueda constante de nuestro Trachimbrod.

Recolectamos recuerdos del pasado contenidos en objetos
que guardamos en cajas
intentando cerrarlas toda nuestra vida
como si así fuesen a cerrarse las heridas.

Vivimos compartiendo el asiento trasero de un coche destartalado y azul
con un perro viejo y gruñón, un conductor ciego y un intérprete de nuestra lengua.

Vivimos buscando la historia (con minúscula)
que dé respuesta a nuestro viaje.

Vivimos buscando un lugar al que llegar
donde quedarnos.
Vivimos pensando que vamos a llegar a algún lado,
para acabar dando vueltas en círculos
porque si el mundo es redondo yo no sé qué es ir adelante.
Vivimos sin saber a dónde vamos,
pero cuando llegamos estamos seguros de que ese es el sitio.

Y al final, encontrar Trachimbrod:
ahí donde habitan nuestros recuerdos,
ese lugar por el que no pasa el tiempo.
Un paraíso de girasoles y sábanas blancas
donde reconciliarnos con nuestro pasado,
atrevernos a abrir las cajas llenas de polvos y recuerdo
y hacer un último viaje al otro lado del río.

Enterrar todo lo que una vez fue tormento
because everything is illuminated by the light of the past.